lunes, 20 de octubre de 2014

Volviste.

Viniste con intención de marcharte, como acostumbrabas a hacer. Volviste a dejarme llorando en un rincón, como una niña a la que le quitas la muñeca que más le gusta. Y tu vida siguió igual. Por un momento llegué a pensar que habías cambiado, que por fin volvías a ser tú y, sobre todo, que volvías a mi vida. Pero no, volviste a cerrar la puerta delante de mí y yo me imaginé la cara que acostumbrabas a poner cuando te dolía algo, y eso que no sé ni cómo eres en estos momentos.
No te he visto desde hace muchísimo tiempo y la verdad es que seguramente verte me dolería más que escribirte, por el hecho de decir cuatro palabras y una tontería cuando antes nos dejábamos la vida cada vez que nos veíamos. Sé que a la cara nunca te podré decir nada de esto, seguramente no podré articular una sola palabra con sentido, por el hecho de saber que me has olvidado completamente, borrándome de tu vida para siempre. Y duele. No te imaginas cuánto duele, por mucho que me digas que pasaste por algo parecido hace poco. Sabes que no es ni una milésima parte de lo que he pasado y paso yo y aún así crees que sí, que el dolor de un año y medio es el mismo que el de tres días, déjame decirte que no, cariño.
Joder, me gustaría decirte tantas cosas que siento que no debo decirte nada. Me gustaría tanto darte un abrazo y llorar que sé que no lo voy a hacer más. Me gustaría olvidarme de todo esto, te lo juro, pero también sé que es imposible, y no sé cómo eres capaz de hacerlo, y cómo pudiste decir tanto y ahora no hacer nada. No eres así. Yo sé que no eres así, pero tú vas a seguir igual el resto de tu vida con tal de no volver. Y qué pena por ti, y por mí.
Hoy no te voy a escribir mucho, porque sé que de todo lo que te he escrito no has leído ni una cuarta parte y es tontería derrochar el tiempo para soltarte en un papel lo que ahora mismo te diría, porque como he dicho, si te viera no te diría nada de esto.
Espero que leas esto, igual que espero que leas todo lo demás, e igual que sé que no lo harás, porque nadie te dirá que te he vuelto a llorar en forma de letras, pero aún así, yo sé que algún día, conseguiré tenerte como paréntesis en mi vida, y no como vida en sí.

domingo, 31 de agosto de 2014

Érase una vez.

Érase una vez una historia tan tan bonita, que una princesa ajena a ella decidió acabarla por su bien propio. Fin.

Este podría ser un resumen muy muy breve de lo que nos pasó. Y qué idiota, joder. Esta vez no voy a hablarte de palabras bonitas, ni de sueños a tu lado, ni de conversaciones en el paraíso, no, esta vez voy a contar la verdad y lo que siento, porque a ciencia cierta no lo sabe nadie, aunque tampoco pueden hacerse una idea de lo que tengo. Esta vez no voy a callarme nada. Una persona, por muy buena que sea, acaba odiando todo aquello que destruyó su sueño y tarde o temprano habla, olvidando si alguien resulta dañado, es decir, va a ser una indirecta directa, como se suele decir.

Lo nuestro no fue una historia de críos que se dejó a medio pintar olvidada en un cajón, fue la historia jamás contada de un amor deshecho en pedazos y pisoteado hasta derrumbar cada uno de los corazones que la componían.

He de decir que no me arrepiento de todo lo que hice por ti, aunque desearía haber abierto los ojos antes.

No sé muy bien cómo expresar rabia, dolor, frustración, odio y amor a la vez, pero lo peor es no poder alzar un pie del suelo después de haber vivido esto.

Nuestra historia, como nos gustaba llamarla, empezó de forma muy precipitada y me marcó cada puto rincón de mi ser hasta darle mi vida al tiempo para que me manipulara a su antojo. Nunca me habían hecho partícipe de un cuento como este y como ya se sabe que los cuentos son narraciones cortas, este no iba a ser menos, sólo que en él no vivimos felices ni comimos perdices. Todo en este cuento fue ideal, cada segundo de su relato era GENIAL, pero de repente, de la noche a la mañana, de un segundo a otro, cambió, y os juro que no fue por arte de magia, la fantasía no tenía cabida en él. Pero no seré yo la que os diga por qué cambió. Él y yo éramos dos personas con problemas en la vida, pero eso no era ningún inconveniente, sino que nos unió más e hizo que dependiéramos de la otra persona hasta para respirar, cosa que en su momento fue precioso. El hecho de estar juntos logró hacernos felices y eso es difícil, pero el tener un apoyo incondicional en la otra persona, conseguir comprendernos el uno al otro y ayudarnos a solucionar cada bache lo hizo posible y no lo he vuelto a conseguir con nadie más y sé que él tampoco. Las palabras bonitas brillaban cada segundo pero los gestos eran los que de verdad hacían de esta historia algo inimaginable. Las acciones para mantener viva esta historia fueron realizadas por él y por mí, aunque a mi parecer yo no igualé todo lo que él hizo, fue increíble. No encontré apoyo mayor para un problema médico que en él y cuando estaba a su lado me sentía tan tan segura, que el miedo se evaporaba. Sin duda, me marcó, eso y todo lo que hizo que os juro que no se me olvidará nunca, porque era una persona de las que vale la pena tener en la vida. Después de todo esto pensaréis que sigue descendiendo lo bonito hasta acabar mal, pues no, pasó de ser lo más maravilloso del mundo a dejarlo todo de lado, de repente, como si una fuerza mayor se hubiera puesto entre nosotros sin poder hacer nada. Me arrastré durante mucho, demasiado, tiempo tras él, pero fue en vano, de la noche a la mañana su mundo cambió de sentido y el mío se rompió por completo. Pasé de ser su vida a ser prácticamente una desconocida, de ser su princesa a ser una doncella de la clase más baja posible, de ser su "siempre" a ser su nada y no lo digo yo,  lo dijo él, tengo guardadas varias de sus palabras, las frases más bonitas que me dijo y entre ellas están estas, vida, princesa, siempre, amor, adorable, GENIAL... Y yo me lo creí absolutamente todo porque de verdad él demostraba que yo era todo eso para él, idiota de mí.

Nos prometimos que nada ni nadie nos iba a separar, pero esto último no se cumplió y así se quedó, un recuerdo para la vida que hizo que yo me quedara llena, hasta el último rincón de mi piel, de cicatrices. No he permitido que nadie me vuelva a hablar como lo hacía él, no quiero que nadie me quiera, ni que me diga cosas bonitas, ni que me digan que soy lo mejor de sus vidas, porque me lo dejó todo inundado de miedo. Me quedé en la intemperie, sin nada y yo lo acepté con tal de que él hiciera su vida, porque la mía me daba igual, yo sólo quería verlo a salvo, únicamente lo quería a él, lo demás me era indiferente.

Después de un tiempo creí que lo mejor era contárselo a ella y me dio cobijo y me hizo volver a querer un intento de vida, ya que la mía la había perdido y no es por ser exagerada, os juro que nunca me había sentido así, nunca nadie me había arrebatado la vida pero toda esta historia lo hizo y yo cambié para siempre, seguramente no me entendáis, y ojalá no lo hagáis ni os pase nada parecido a lo que me pasó a mí.

Sé que nunca lograré olvidarlo y sé que siempre voy a estar enamorada de él, porque él se quedó realmente mi esencia, la persona que yo era en realidad, yo no soy más que un copia y pega de mi yo anterior, pero hecha pedazos.

Por mucho que pase el tiempo, él siempre vivirá en mí y si realmente necesita mi ayuda, aunque dudo que pida auxilio, yo estaré ahí para lo que necesite.

Lo realmente importante de este texto, es el inicio.

Yo sólo venía a desahogar todo este dolor que lleva viviendo conmigo más de un año y a contar mi historia al mundo, porque estoy harta de sonrisas falsas y de vidas alegres fingidas, tenía que recordar que detrás de toda gran sonrisa puede caber un corazón hecho trizas.

Por último, como indirecta, he de recordar que una sonrisa no significa ser feliz, hay que mirar más allá, donde pocas personas saben llegar y seguramente nadie más llegue donde llegué yo a verte.

Te quiero, mi vida.

viernes, 25 de julio de 2014

Mi (tu) identidad.

Que lo nuestro sea eterno y que no haya nada más, no más guerras que luchar.


Saber, que cuando se acabe mi mundo, no quedará nada más profundo que tú y yo juntos.

¿Qué puedo saber si mi mundo eres tú?
Estoy totalmente a tu merced, te dejaría que hicieras conmigo lo que desearas, porque eres mi ser, eres yo. Mi identidad se perdió entre tus dedos desde aquel día y ya no la has traído de regreso, ni tampoco has vuelto tú.
Tú no eres. Tú eres luz, eres alegría, eres amor, eres amistad, felicidad, brillo, lágrimas, sonrisas, todo junto. Eres una síntesis de todo aquello que me da vida a mí, pero te lo dejaste en alguno de esos meses perdidos y no te has preocupado en buscarlo nunca. Al fin y al cabo, el que lo pierde eres tú, porque yo tengo una capacidad de amar demasiado elevada, aunque ahora tengas tú gran parte de ella, pero llegará el día en el que la felicidad reine sobre mí contigo o sin ti, pero a ti nadie te volverá a querer como lo hago y lo hice yo. Pocos se olvidarán de vivir para darte a ti su vida, pocos le pedirán horas al reloj para consolarte aunque tengan que vender parte de su alma, pocos esquivarán cada uno de los 500 km para verte dibujar una sonrisa antes de que te marches, pocos te amarán como lo hice yo. Personalmente, creo que nadie, pero eso ya es decisión de cada uno. Deberías apreciar y querer a cada persona que está a tu lado y no hacerle lo mismo que me hiciste a mí, que para ejemplo a no seguir ya estoy yo, sólo es un consejo que puede ser tires como cada recuerdo de mí por el hecho de ser mío, pero no te vendrá nada mal.
Es que te quiero tanto, que no soy capaz de mirarte a los ojos y aguantar la mirada porque me arde el alma. No soy capaz de llorarte todo lo que ha pasado por miedo a que se apodere de ti. No soy capaz de decirte que te quiero más que a mi vida y que todo lo que he sido yo lo has hecho tú, no soy capaz de decirte que fuiste mi caminar, mi correr, mi saltar y que ahora sólo te puedo llorar. No soy capaz de nada si no estás tú dándome la mano, si no me miras y te ríes como solías, si no me dices 'te quiero' ni te permites escribirme por miedo a resurgir. A que resurja aquello que un día nos unió tanto que nos abrió el corazón por dentro y que ahora toca cerrar. Te quiero se queda corto para expresarte todo lo que siento y cualquier cosa que te diga resulta insuficiente. No vale de nada decirte que eres despertar, vivir y dormir. Eres luz y sombra. Eres amor y amistad. Eres estrellas y luna. Eres un mundo, tú solo eres un mundo que crea vidas alrededor y no sé por qué dejaste de hacerlo. Eres tanto que no existen palabras.
Me haces sentir tan culpable por todo. Cada acto mío parece observado por ti  y eso me está matando porque no puedo vivir sin ti, no dejo de pensarte y llorarte y tu mundo sigue girando absorto a esta historia hundida que un día se llamó amor, amistad, princesa y vida.

viernes, 18 de julio de 2014

Eres vida en estado puro.

Has vuelto a entrar en mi mente
y en mi corazón marchito
al que seguía llorando mi muerte.

Has vuelto a venir despacio
de puntillas como los niños
queriendo evitar el cambio.

Y es que eres tan dulce, 
que me faltaría vida para saborearte
aunque el mundo entero me acuse.

Y es que me dueles tanto
me dueles tan dentro 
que soy incapaz de caminar si no es de tu mano.

Me doy tanto miedo
y me das tanto temor
que no sé donde acabará esta historia
que empezó de forma tan irreal
que caminó con pies descalzos
y se acabó hiriendo en cada uno de sus rincones.

Le temo tanto a esto que llaman vida
que sólo lloro pensando cuando volverás,
porque lo demás me es indiferente.

Mis manos aún tiemblan
cuando te ven y no te pueden tocar,
y mi corazón late más despacio
gritando que no le puedes quitar más.

Sólo te necesito a mi lado,
sé que es egoísta,
pero te quiero tanto
que me faltarían vidas para darte tanto amor.

También sé que nunca volverá a ser como antes,
pero los sueños están para eso,
para dejarte andar por ellos
e imaginarme un mundo perfecto
donde el centro de mi universo seas tú.

No habrá persona en el mundo que me haga ver todo lo que me hiciste ver tú, ni que me quiera tanto como llegaste a hacerlo y no sabes cómo escuece esta herida, que sólo se interrumpe por momentos y no tarda en volver a rajar sangre por ella. Es indiferente la cantidad de vueltas que dé mi vida porque mi vida te la llevaste tú y a mí me toca crear una nueva, empezar de cero, sin tenerte a mi lado, sin verte ni hablarte porque cada palabra que te dirija llevará consigo mi amor para ti, y en tu vida ya hay alguien que te lo da. Siento haberte defraudado tanto y que nuestra historia tan especial haya acabado así. No sé cuántos años me quedan de sufrimiento pero espero que sean los menos posibles, aunque sé que me seguiré enamorando de ti cada día, aunque sólo sea por acordarme de tu sonrisa, de tu respiración, de tus palabras y de tus ojos, que son los más profundos que he visto en la vida.

Quizás tenga miedo a enamorarme de otra persona, por volver a sentir lo que sentí por ti o por temor a juntar mi sonrisa con otra que no sea la tuya, porque mi promesa quiso  tenerte siempre a mi lado y se esté incumpliendo a cada paso, a cada latido.

No hay nadie que pueda calmar esta sed que tengo de ti, de beber cada centímetro de tu piel, mientras me susurras que soy lo mejor de tu vida y que no me dejarás escapar. Que vivir es más que esta rutina, es un ciclo de amor que me nutre, una tristeza continua, una euforia repentina, una noche de lluvia en la cama, una estrofa de mi canción preferida, una lágrima nocturna en la almohada, sus ojos llorando de alegría, tú en plena poesía, eso es vida.

Y sé que no volveré a repetir aquellos instantes de felicidad, aquellos paseos en nube cuando eras tú el que me guiaba, aquellas sonrisas regadas con lágrimas de felicidad y de tristeza, aquellas palabras tan tan bonitas que a veces era imposible pronunciarlas sin arrancar a llorar. Sé que te debo muchísimo y por mucho que haya pasado entre nosotros y por mucho que nos alejemos, mi corazón SIEMPRE te llevará en él, y es que te lo llevaste tú. Nunca me arrepentiré de haberte dado mi vida y de haberte dado todo lo que tenía porque eras mi mundo entero y sigo viviendo alimentándome de nuestros recuerdos. Te quiero. Sin más, sin retoricismos, sin palabras rimbombantes ni inventadas, sin tonterías y sin miedos, sólo con amor. Te quiero porque sé cómo eres en realidad y eres vida en estado puro.

domingo, 25 de mayo de 2014

2º Bachiller llega a su fin.

Había deseado tanto este momento cuando era pequeña que ahora no quería que llegara.
Este curso se ha acabado y una etapa de mi vida se ha ido con él. Seguramente, todos estaréis contentos porque se ha acabado otro curso y llega el esperado verano y creedme que yo también estoy feliz por ello pero ¿no os da pena?
Este año ha sido el peor, porque no cabe duda de que segundo de bachiller tiene su dificultad, es agobiante, te consume cada día un poco más, pero tiene su parte bonita. Llamadme loca, pero a mí me alegra ir por las mañanas a verles la cara a mis compañeros y a mis amigos, aunque tenga que madrugar; me alegra ir por los pasillos del instituto cantando alguna canción, cruzarme con alguna amiga y hacer una pequeña tontería, vivir los nervios de los exámenes, las sonrisas de la gente cuando aprueba, no sé, ese ambiente que reina en el instituto y que creo que sólo he llegado a percibirlo este año, cuando realmente se ha acercado la hora de marchar. He aprendido a guardar cada esencia de los pequeños momentos, esos que muchas veces pasan desapercibidos pero que son los que forman nuestro día a día y por eso no me quiero ir, aunque tampoco repetiría este curso, porque como he dicho antes, ha sido uno de los peores.
Me acuerdo de nuestra graduación y de lo guapos y guapas que íbamos todos, las lágrimas que brotaban de mis ojos en cada discurso, las caras de alegría por el esfuerzo recompensado... Enhorabuena chicos, hemos acabado una etapa de nuestras vidas que seguro que recordaremos durante mucho tiempo, ahora sólo queda un último esfuerzo, tenemos nuestro merecido verano a la vuelta de la esquina esperándonos con los brazos abiertos.
Gracias por todos los momentos que he vivido a vuestro lado: por las clases y las tonterías con Desirée, por las canciones de Frozen cantadas con Claudia, por los abrazos con Celia y nuestros ánimos cuando algo salía mal, por las clases de geografía que eran tan surrealistas, por las tonterías de Alejandro y todas las veces que casi se cae de la silla, por esa vez que me caí yo al suelo en clase de castellano (gracias Desi), por los paseos a la fuente donde casi nadie bebía, por los abrazos a Zeitan, por las visitas a Julio, por las clases de educación física donde disfrutaba como una enana, por la preparación de la gradu, por aquel dibujo de todos nosotros en la pizarra, por las rebeliones de toda la clase contra Juan Carlos para que dejara trabajo en vez de examen, por la virgen Désam, por el viaje a Barcelona, por Aparkados, por aquellos mensajes en la pizarra, por todo. Todas las sonrisas a vuestro lado han hecho que sea un poco feliz cada día y os lo debo a vosotros, así que gracias.
Por último, esto no es un adiós definitivo, mis visitas al instituto no han terminado, el año que viene no os habréis olvidado de mí todavía. Gracias a todos, os llevo en el corazón para siempre.

jueves, 8 de mayo de 2014

Bienvenidas.

La primavera llegó a mi vida y le abrí las puertas con el corazón en la mano. No apareció en todo su esplendor, vino silenciosa, tímida, pero vino. Me dijo que era su turno, que debía dibujar sonrisas, repartir flores y crear amor. Su tarea era difícil, debía cambiar los rostros tristes de invierno y empezó por mí.
No sé si realmente fue la primavera, si fueron ellas o si fui yo misma, pero he cambiado. Para bien o para mal es indiferente en este momento, ya que eso no le importa a nadie. Me he vuelto un poquito más sensible, quizás por todo lo que había estado guardando, pero tampoco me importa. Sigo siendo la misma chica de siempre pero con una vida nueva.
Comprendí que era una vida nueva cuando mis ojos te miraron de forma distinta y me hicieron ver que ya no lo eras todo para mí. Me di cuenta de que mi vida ahora marchaba sin rumbo y que el aire y el olor de primavera le volaban las pestañas. La felicidad todavía no ha llegado, pero yo sigo esperándola con una taza de café para que cuando venga permanezca despierta siempre.
La verdad es que no sé cómo describir esta situación, pero sé distinguir y no es como antes. Ya no estoy enamorada, ya no vives en mí ni me llenas. No voy a ponerle un adjetivo a esa acción, porque no tiene definición exacta.
Nunca me había enamorado y nunca creí en esas cosas hasta que pasó. Mi vida me había dado la capacidad de querer a mucha gente y saber cuándo quiero a alguien, pero no me había brindado la oportunidad de descubrir qué era enamorarse. Es cierto que cuando llega el desamor lo notas más, porque cuando estás enamorada vives en una nube junto a otra persona que hace que siempre se mantenga en el cielo y eres incapaz de sentir tanto, porque tu amor lo tienes que compartir para dárselo a la otra persona, pero cuando el amor no es correspondido, todo el cariño y amor que tienes en tu interior es para ti mismo, porque hay algún obstáculo que te impide entrar de lleno en la vida de esa persona y dárselo,  y debes aprender a vivir con ello, porque cuando estás enamorada no puedes dejarlo, eres incapaz de rehacer tu vida sin esa persona tan especial y todo te recuerda a lo que sientes. Cuando te enamoras lo sabes y no se puede explicar, todos los intentos son inútiles, las palabras no son, ni serán nunca, capaces de describir los sentimientos. Tal vez es para que nos llegue de sorpresa y nos haga creernos más felices, quién sabe.
Sí puedo decir lo que hizo en mí y lo que fue para mí, lo puedo contar de millones de maneras diferentes porque eran millones de sensaciones diferentes. No me hizo feliz, porque eso era demasiado sencillo, me hizo más que eso. Alumbró las estrellas cada noche para iluminar mi vida y hacerme sonreír con solo verlas, hizo que me diera cuenta de lo bonita que es la vida y de las oportunidades que nos da, hizo que mi vida estuviera pintada de rosa todos los días, hizo que ella estuviera mucho mejor al verme a mí tan bien, hizo que creyera en el amor de verdad y que sonreír cada segundo fuera rutina, hizo que me diera cuenta de que las palabras no siempre sirven y que los actos son los que verdaderamente permanecen, hizo que todos mis poemas tuvieran sentido y me hizo llorar cada día de alegría al ver que seguía ahí, hizo que confiara en él en muy poco tiempo. Para mí fue un soplo de energía continuo, un despertar y un atardecer al lado del mar, una canción en mi cabeza a todas horas, un salto lleno de energía, una sonrisa permanente en el alma, fue mi vida entera.  Le di mi vida sin pensar en las consecuencias, le entregué cada uno de los días que formaron nuestra historia, le di un hombro sobre el que pudiera llorar tranquilo, aunque él siempre tenía una sonrisa en su rostro, le di todo lo que tenía para que fuera lo más feliz posible y no me arrepiento, porque todo fue precioso en su momento, fue vivir de verdad.
Todo se esfumó y no quedó nada de eso, sólo recuerdos que él y yo creamos y que yo guardé siempre.
Sólo quedó melancolía.
sólo quedó tristeza,
Sólo quedó.
Sólo que.
Sola.
Nunca le estaré lo suficientemente agradecida por lo que hizo, ni lo suficientemente curada de todo lo que me dejó, pero la vida está llamando a mi puerta y se me escapan las horas de los dedos mientras espero a abrirle.
Bienvenida vida.


sábado, 3 de mayo de 2014

El ángel de mi vida.

24 de mayo de 2008

Puede que haya llegado tarde a un 'te quiero', no recuerdo cuando fue la última vez que te lo dije, pero eso me enseñó que hay que recordar a toda persona que quieres que lo haces, porque no sabes si la volverás a ver.

Iaio, te fuiste demasiado pronto, disfruté poco de ti y quiero decirte que esta noche he soñado contigo, he vuelto a ver tu sonrisa y te he vuelto a sentir. 

Me acuerdo del tacto de tu piel, de tus manos grandes que me cogían para que no me hiciera daño, de los veranos en los que te sentabas debajo de la higuera con un café y un cigarrillo por las mañanas, de tus siestas en el suelo, de nuestros paseos en los que me llevabas con la carretilla, de todos los juguetes que me hiciste, sobretodo de aquel carro con una caja de madera para que llevara a mis muñecas y de aquella "radio" que le pusiste a mi bici, me acuerdo de cuando ibas a recogerme al colegio y veíamos en casa la ruleta juntos y te prometí que cuando fuera mayor iría al programa y lo haré por ti.

Te siento cerca y no sabes la de veces que me acuerdo de ti. A veces parece que seas tú quien me seca las lágrimas y cuando veo a los primos que no pudiste conocer pienso en lo contento que estarías de verlos, que jugarías al fútbol sin pensarlo y que los llevarías al campo como hacías conmigo. Sé que a veces me enfadaba contigo, pero son cosas de críos y sabes que siempre te quise, te quiero y te querré, por muchas cosas que hayan pasado. 

El cáncer me arrebató una de las personas de mi vida y no pudimos hacer nada por evitarlo, pero estoy segura de que la estrella que más brilla por la noche es la tuya y que estás con el tío Fernando que hace poco llegó al cielo. 

En el sueño de esta noche he llorado mucho y ojalá se hiciera realidad, aunque sé que es imposible. La tía, la iaia y yo estábamos hablando de ti aunque tú ya no estabas entre nosotros y de repente entraste por la puerta riendo y viniste hacia donde yo estaba, me levanté con los ojos empapados de lágrimas a darte besos y abrazos y comencé a decirte 'te quiero', te preguntaba qué hacías ahí con nosotros y si habías vuelto, pero tú no contestabas. Esta noche he vuelto a sentir tu piel y tus manos, tus besos y tus abrazos y no podía dejar de llorar, tú te limitabas a abrazarme y a secarme las lágrimas y he de decirte que ha sido un sueño precioso, de esos que se te clavan en el corazón y recuerdas cada momento de él.

Sé que estás entre nosotros, que no te has ido del todo y que nos cuidas. Sé que me estás viendo crecer cada día y que no soy la misma que seis años atrás, pero te sigo queriendo igual y te echo de menos. Daría lo que fuera por volver a verte y abrazarte. Siempre estás conmigo iaio.



viernes, 25 de abril de 2014

Sin ti me falta otra mitad.

Siento escalofríos cuando pienso en lo que ha sido y nunca fue.
Dos almas gemelas que se hablaban con miradas y un café,
y ahora vuelvo a nuestro hogar, donde el recuerdo quedará.
Y espero a que me vuelvas a llamar
porque es tu voz lo que yo más voy a extrañar 
sin ti, me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad.
Guardo nuestras fotos las repaso cuando llueve en mi sofá,
y cuando cae la noche te imagino y puedo oírte respirar
y ahora vuelvo a nuestro hogar, donde el recuerdo quedará.
Y espero a que me vuelvas a llamar
porque es tu voz lo que yo más voy a extrañar 
sin ti, me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad.
Y ahí estábamos tú y yo sin razón, sin corazón
y la clave era el perdón no el adiós, no el adiós...
Y espero a que me vuelvas a llamar
porque es tu voz lo que yo más voy a extrañar 
sin ti, me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad.
Y espero a que me vuelvas a llamar
porque es tu voz lo que yo más voy a extrañar 
sin ti, me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad.

Nunca una canción de Paula Rojo me había recordado tanto a ti, pero Lo que nunca fue es perfecta, como ella. Parece que esté hecha para nosotros y no puedo evitar emocionarme cada vez que la escucho.
No sé si esto es una señal o es una ilusión mía, pero desde que la vi a ella me estoy dejando de enamorar poquito a poco. Esta canción la cantó 3 días después de aquel 16 de abril tan genial, un pequeño consejo que se me clavó dentro de mi corazón y me hizo abrir un poco los ojos, para poder decirme a mí misma que tu vida ya está hecha y que la mía está por comenzar. Cuanto antes mejor.
Recordar todos nuestros momentos es muy bonito, pero hay tanto amor y dolor junto que a veces son inseparables y es mejor luchar por sonreír cada día que por seguir manteniéndome en pie sin más. Así que creo que es hora de decir adiós a este amor tan bonito que me ha llenado durante un año, los 31536000 segundos de mis días, que se dice pronto. Sólo quiero darte las gracias como tantas otras veces por todo lo que me has dado y que me ha hecho tan sumamente feliz. No te voy a olvidar en mi vida porque has sido una de las personas más importantes en ella y la has llenado de tanto amor que es imposible que te vayas sin dejar rastro alguno. Gracias por haberme entendido tan bien y por darme todo lo que necesitaba en su momento. Perdóname si alguna vez he hecho algo que te haya hecho daño porque sabes que nunca fue mi intención. No sé si volveré a sentir por alguien todo lo que he llegado a sentir por ti, porque ha sido una unión tan sumamente perfecta y a la vez quebrada que no sé cómo se llegó a formar. Sólo sé que cada uno de los momentos a tu lado y hablando contigo fueron insuperables y que conseguiste hacerme volar sin alzarme ni un milímetro del suelo, conseguiste que creyera en el amor y que conociera la felicidad día a día. Me hiciste creer en cada uno de mis sueños y dejar de lado las pesadillas que aun hoy me invaden cada noche. Me volviste más sensible y frágil de lo que era y a la vez me hiciste tan fuerte que nada ni nadie podría llevarme por delante si estabas tú conmigo. Y es que una sola palabra tuya hacía que me sintiera la chica más afortunada del mundo, porque tu voz siempre será mi canción de cuna, tus abrazos serán el refugio que cualquier princesa desearía y tus besos el mejor premio jamás recibido por nadie.
Te podría llenar de metáforas que mi corazón trata de hacerte ver, pero sería seguir perdiendo el tiempo que tanto ansía el mundo. Te daría mi vida en este mismo momento si la tuviera, pero te la llevaste aquel día y me toca crear una nueva sin ti, sin ese pedacito de mi ser que pertenecía a mí y sin esa gran mayoría que te llevaste. Sólo te pido que la cuides, porque mi vida no valdrá mucho, pero las personas que hay en ella son universos enteros, que se han quedado encerradas en tus manos para siempre. Estoy segura, si recogiéramos cada lágrima que he derramado por ti se acabaría la sequía en el mundo y si guardáramos cada una de las sonrisas que me causaste, no existiría la antipatía nunca más. Lo que nunca fue o lo que nunca pudo ser, llámalo como quieras, los dos fuimos demasiado cobardes para perder algo tan bonito por un sentimiento propio, pero te aseguro que me arrepentiré toda mi vida de no habértelo confesado antes.
Sólo espero que tu vida siga teñida de colores para siempre y que la alegría reine en tu mundo, conmigo o sin mí. Intentaré empezar una nueva vida sin todo ese amor que me diste, una nueva vida que sea capaz de llorar de alegría como antes y de pintar sonrisas en cada cara triste, una nueva vida que siga al lado de Alba, pero cada día un poquito más fuerte, un poquito más cerca de ella, una nueva vida que esté rodeada de ellas y de aquellas personas a las que tanto he querido y querré siempre, entre las que te puedes incluir si lo deseas, te prometo que no saldrás de esa parte del corazón que te pertenece y no dejaré que se vuelva a lanzar al vacío por ti.
Puede que esto sea una despedida y un nuevo comienzo, puede que haya un cambio que nos permita volver a soñar a los dos en mundos separados, pero no olvides que TE QUIERO, y que NUNCA dejaré de hacerlo.

domingo, 6 de abril de 2014

4 de abril.

4 de abril de 1998. Esa fecha marcada en un capítulo de nuestra historia. 
No sé por qué cuento esto por aquí, pero no sé a quién contarle todas estas sensaciones, el día 4 no tenía fuerzas para contarlo, aunque hoy tampoco. Ese día se apagó mi vida para siempre y se apagó la suya, si no llega a ser por un enfermero que decidió que por una descarga más no pasaría nada y la salvó. ALBA, MI VIDA, GRACIAS POR SEGUIR ADELANTE. 
Yo no recuerdo nada, tenía dos años cuando pasó todo, una renacuaja en carro que sólo la vio caer y no volver a levantarse jamás. Pero siempre tuve interés en saber cómo fue todo. 
Un 4 de abril el cielo se tintó de negro y nos llovió el corazón a todos, por ella. Porque una pequeña de seis años estaba luchando por salvar su vida por la puta epilepsia y sobretodo por los médicos que no hicieron su trabajo y se limitaron a esquivar el problema. Y no les deseo mal, porque al fin y al cabo, como él me dijo una vez, son personas y cometen errores.
Nadie sabía que ese día Alba salía andando de casa, pero no volvería a avanzar con sus pasos jamás. Alba cayó en coma y pedían estimulación. Y sólo os digo que no soy capaz de escuchar cómo le hablábamos cada uno de nosotros en una cinta para que ella la escuchara, no soy capaz de oír mi voz de bebé diciendo: teta, ven, te echo de menos, ven a jugar. Ni a mis padres, que no se rindieron jamás y siempre tenían palabras para ella y sonrisas para mí, aunque les lloviera el cielo en su interior. Ella lo único que quería era ir al zoo que habían abierto, vestirse con un traje de comunión y ser fallera. Sí, no era la mejor niña del mundo, no comía casi y lloraba mucho, pero era un AMOR. Era y es amor en esencia, con todo el significado de cada letra. 
Alba despertó pero nunca volvería a ser la misma. Su sonrisa se apagó durante años y su cuerpo se debilitó. Todo era dolor, no había segundo del día que no llorara, porque lo que sentía le venía demasiado grande a una niña de seis años. Yo no era capaz de entender por qué ella no jugaba, no cantaba "María de la O", no me llamaba ni me cogía en brazos, sólo sabía que Alba estaba malita. Por suerte se hizo más fuerte y su llanto cesó y apareció otra vez su preciosa sonrisa que ilumina mi vida cada día y me hace ser feliz. 
Y no recuerdo su voz, ni sus besos, ni sus abrazos. Parece una tontería, pero es muy duro ver como vives con una persona día a día sin que te dé muestra de cariño, porque a veces se necesita esa voz de tu hermana que te diga: todo saldrá bien, esos piques y discusiones de todos los hermanos y esas tonterías que nadie puede sustituir. Ella ha aprendido a expresarse con sus ojos y creedme que a veces la entiendo. Por eso valoro tanto cada muestra de cariño de cada persona, porque nunca se sabe, puede que algún día no la lleguemos a tener.
Me ha hecho a mí más fuerte, porque si ella puede con todo, no hay nada imposible. Sólo me preocupo de vivir lo que ella no pudo vivir y de hacerla feliz. 
Sé que soy su estímulo y no sabéis lo bonito que es eso.
Cariño, sólo te quiero decir que eres la persona más bonita de mi vida, que te admiro, por todo lo que eres y por todo lo que le das al mundo. Gracias por ser así de genial y por cuidarme siempre. Gracias por "cantar" conmigo, por darme tu cariño cada día y por hacerme feliz con sólo verte. No dejes nunca de sonreír y de ser tan buena. No te vayas nunca y sigue luchando, pequeña. Yo seguiré a tu lado siempre. TE AMO, ALBA. 

sábado, 5 de abril de 2014

Y te espero y te pienso y siento miedo de mí.

Pensarte es lo más bonito que podré hacer para tenerte cerca y no dudes que lo haré.
Puede que pienses que soy la persona que te dejó escapar cuando peor estabas. O aquella que te buscó tus problemas para después abandonarte. Tal vez la que te dio esperanzas y luego te las robó. O todo a la vez. Pero, nunca quise hacerte daño, sólo quise que fueras feliz, aunque fuera sin mí.

No había segundo que no te tuviera en mente, no había recuerdo que no cubrieras tú, no existía una vida conmigo sin ti. Todo eras tú. Todo eran lágrimas al caer la noche y ver que era otra más sin ti. Otra noche en compañía de Catalina que me hacían caer en el más profundo de los abismos y dormir soñando contigo, con tu regreso y que, al despertar, se esfumaba al igual que el vaho en las mañanas frías de enero.

Aun así, te lloraba cada uno de mis miedos, aunque tú no los pudieras oír nunca; te susurraba que volviera a ser lo mismo, que me perdonaras; te contaba cada problema que pasaba por mi mente cada segundo, para tratar de regresar al pasado. Y nada ocurrió, todo fue efímero.

No pretendo que me entiendas, ni que me leas, probablemente no me leerás nunca, pero en todo ese tiempo, quise verte feliz, intenté seguir las huellas de tu camino, hasta que se borraron cada una de ellas. Te di todo de mí y te lo habías llevado sin avisar, sin que les pudiera dar, al menos, un beso de despedida. Me enamoré de cada trocito de ti y todavía sigo esperando que desaparezca esa sensación que cada día mata un poquito más, hasta que acabe con mi parte de vida que no te quedaste tú.

No sé qué pedirle a este mundo. No sé qué espero de todo esto ni cuál es el fin de mis emociones. Siento que voy a caer de un momento a otro y que ahora sí me veras. Tengo ganas de inundar mis ojos de lágrimas una vez más y recordarme a mí misma lo estúpida que puedo llegar a ser. Quiero dejar de hacerme la fuerte y reconocer que no lo soy, que sólo soy una hoja más del árbol que espera caer en otoño. Y que la lluvia la moje fuerte y haga que no cruja más para dejar de sufrir.

Sólo quiero que sepas que te quiero, como nunca he llegado a querer a nadie. No quiero volver a dejarte marchar, sino ver cómo sonríes a la vida y le demuestras lo genial que eres. Quiero volver a ver el sol y reír siempre. Que este infierno acabe ahora y las puertas de la felicidad se abran completamente. Cualquier palabra se queda insuficiente para expresarte todo lo que siento y he sentido por ti, pero te aseguro que nunca me había pasado y no quiero que pase más, porque me está desgarrando el alma por dentro.

Y te espero y te pienso y siento miedo de mí.

miércoles, 2 de abril de 2014

Llenarte los bolsillos de guerras ganadas.

Déjame tatuarte una sonrisa
en el centro de tu alma
para hacerte más feliz.
Déjame llenarte los bolsillos
de guerras ganadas
de sueños e ilusiones renovadas.
Déjame cantarte las canciones
que Alejandro Sanz le dedicó
a aquella persona que tanto quería.
Déjame leerte uno de los cuentos
que le cuentas a los pequeños
antes de ir a dormir.
Déjame espantarte los monstruos
para que puedas descansar tranquilo
y vivir en perfecta armonía.
Déjame entrar en tu pequeño mundo
del que poca gente tiene llave
para poder llenarlo de arcoíris.
Déjame soplar las nubes
de tu enorme corazón
para que palpite sereno.
Déjame que te diga
todo lo que siento por ti
y por cada parte de tu ser.
Pero, sobretodo,
déjame que siga a tu lado,
cada día,
curando heridas,
salvando destrozos,
pintando mundos,
evitando sollozos.

lunes, 31 de marzo de 2014

Todo está mejor contigo.

Sé que esta no es la mejor época para escribir, porque se supone que me encuentro en una recta final en la que debo estar al máximo estudiando sin perder un segundo, pero no considero esto una pérdida, sino una búsqueda de mí misma.
He estado siete meses en un ay continuo y eso no hace ningún bien, os lo aseguro. Y, bueno, mis siete meses de espera han acabado y el sábado empecé una nueva vida. Todo fue muy bien, mucho mejor de lo que yo esperaba y nos volvimos a encontrar. Al principio fue un poco violento todo, ya que no sabes cómo dirigirte a una persona que fue todo tú en el pasado, pero que no hablabas con ella desde hacía casi dos meses, ni un "hola". Pero por lo visto, las cenizas seguían encendidas y pudimos pasar una tarde estupenda, de esas que ya no recordaba y que tanto anhelaba. Tuve que dar yo el primer paso, pero no importa, porque desde ese momento, todo parece mejor. Aunque el cielo esté encapotado, aunque el tiempo me pise los talones y los exámenes me nublen el futuro, todo está mejor porque nosotros estamos mejor. Así que gracias, por entenderme, por quedar, por volver a estar ahí, sí, gracias por eso y por todo, que no se puede decir con palabras, pero que me hace feliz. Has hecho que vuelva a sentirme feliz y que tenga fuerzas para todo. Vuelve a contar conmigo, por favor, te ayudaré en todo lo que pueda, de verdad. Te he echado tanto de menos y te he llevado siempre tan dentro, que todo me parece poco para ti, así que vuelve, volvamos a formar un nosotros como el que creamos hace casi un año. Te quiero.

domingo, 23 de marzo de 2014

Otro viaje en carrusel





La tarde es fría.

Está lloviendo dentro

en lo más profundo de mi alma

en lo más superficial de mi piel.

Tus recuerdos me embriagan el corazón

y ya no controlo mi ser,

tus palabras me llaman

reclaman que las deje que suenen

que no les corte su voz,

permito que griten hoy

mientras escucho

con el hilo de vida que me queda.



Sueño.

Cierro los ojos sólo para verte reír,

para sentir

todo aquello que pasó

y que se escapó

gracias a los suspiros

que logré producir

aquel mes floral,

mientras reíamos

juntos

contándonos nuestra felicidad

toda recóndita verdad

que nos invadía

y nos hacía llorar.



Los meses pasan

al igual que las hojas de papel

que movidas por el aire

atrapan mis palabras con fuerza

para impedir separarse de ellas.

Tú pasaste y yo pasé,

cogimos el tren más largo

hacia aquella estación

a la que juramos no viajar,

hacia el olvido

donde se juntan las palabras,

promesas, sueños y sonrisas,

lágrimas, dolor y melancolía.



No sé si conseguiré vencer,

se disipa mi poder

al no verte,

ni oírte,

ni sentirte,

al no apreciar

ni una sola palabra

que me logre hacer ver

lo que mis sentidos me evitan observar,

nuestra historia,

nuestras promesas,

la amistad más preciosa

que vimos jamás,

el sueño más perfecto,

el día más genial.



Necesito volverte a ver

tengo muchas cosas que contarte

y apenas fuerzas

para confesarte

todo lo que oculté

bajo mis ojos silenciosos,

neutros

sin claras expresiones,

sin sensaciones

que resbalen por mi interior

y me hagan ser feliz.



Mi vida es incapaz de seguir

todo ha cambiado desde que te fuiste,

no sé qué caminos tomar

ni a qué fuerza agarrarme.

Está lloviendo

y me da igual que me alcance

pero quiero volver a verte

y hablar como solíamos,

sentir los cinco sentidos

sintiéndome las vidas

que perdí sintiéndote a ti.



Te pido otra oportunidad,

otro viaje en el carrusel

de nuestras vidas

una conversación más,

que me deje expresarte

mi más sincero interior,

todo mi pesar

y lo que no conseguí decirte

durante aquellos días de invierno,

de otoño, de verano y de primavera,

en los que me acompañaste a soñar.



Por favor,

te pido que me des la mano para volver a volar.



22-3-2014

sábado, 8 de marzo de 2014

Un sueño sin final.







Te escribiría a ti

cada una de las púas

que me clavaste sin querer,

o eso quiero creer.

Te cantaría

en pequeñas estrofas

todo lo que el viento

no me dejó gritar nunca.

Lloraría suplicándote

que me perdonaras

la vida

y el dolor,

la muerte

y la existencia.

He ido muriendo

cada día un poquito más,

como los pétalos

de la rosa más hermosa

que ahora cae

triste, sola.

Te he ido siguiendo las huellas

hasta ver la sangre

brotar de mí

y suplicar a mi cuerpo

que deje de arañarlo.

Me he permitido

un pequeño capricho,

verte allí

riendo,

soñando en cuentos

que yo misma me invento.

Y es que,

tienes la sonrisa más tierna

que he llegado a ver,

a sentir

y a escuchar,

porque tu sonrisa

lleva anclada tu voz

cuando susurrabas,

despacio,

todas aquellas palabras.

Esas que un día te llevaste

de camino a casa

para impedir que regresaran a mi lado

y que me volvieran a hacer feliz.

Supongo que creerás que

soy una estúpida, una idiota,

que llegó a tu vida por casualidad

y se marchó por egoísmo,

pero

me marché por ti,

me impregné de ti.

No sé si fue lo más acertado

o sólo una acción más

sin consecuencias,

sin apenas notar nada,

una ola rota antes de llegar

a la orilla donde dicen que debe morir,

una burbuja explotada

antes de que el aire la llegue a soplar,

una pesadilla continua

en un sueño sin final.

Así me siento yo.

Llegué a creer

a aquello que llaman palabras

confundiéndolas con sentimientos

que se han quedado en nada.

Fuiste, eres y serás el amor de mi vida.

Porque sólo he conocido una

y la compartí contigo.

Y soñé,

en mundos donde nunca había llegado;

y reí,

en cielos que nunca había apreciado;

y lloré,

en todos los lugares que nos espiaron

cuando te fuiste.

No creo que llegue a expresar

con palabras

todo lo que siento y he llegado a sentir,

un cóctel perfecto

de odio y amor.

Sé que he hecho mal,

quizás,

no debería haber entrado

y todo sería diferente.

Quizás,

me tendría que haber alejado

antes de meterme en ti

y abrirte el corazón,

para que me hicieras un hueco en él.

Tú tardaste menos en hacerlo

y sigues sin querer salir

de esa madriguera

a la que yo llamo amor

y de la que tú no eres consciente.

Perdóname,

nunca quise estar así en tu vida.

Cúlpame,

me merezco este dolor inacabable.

Pero

abrázame por favor,

nunca volveré a vivir algo así,

una amistad tan preciosa

como irreal,

tan bonita

como certera,

una completa paradoja

que nos llevó a la felicidad

y que me ha acabado ahogando

en mis propias lágrimas.



Posdata: Te quiero, te amo, te adoro.




lunes, 24 de febrero de 2014

Grabado a fuego.

Todo lo que ha pasado por mi vida y todo lo que queda por pasar.

Ahora mismo sé que no conozco nada ni a nadie. Pienso que todo el mundo puede cambiar de un día para otro, incluso de un segundo para otro.
Que
      mi
          vida
                 sólo
                        me
                             tendrá
                                       a
                                         mí
                                             siempre.

Dejadme que dude de todo aquello que no sea yo y que desconfíe de algunas personas aunque nunca se me haya dado bien hacerlo.
                                                                                                           FELICIDAD
                                                                                                         la
                                                                                          encontrar
                                                                                  hasta
                                                                      escalón
                                                               cada
                                                     subiré
                                                  Y

Permitidme un vals conmigo misma en esta tarde de febrero y dejadme que mi propia sonrisa me saque a bailar.

Yo me iré haciendo un cuestionario acerca de mi pasado, presente y futuro y me lo escribiré en cada rincón de mi piel para que no se me olvide nunca.

Aquellas palabras impronunciables ahora para mí, porque llevan tu nombre grabado a fuego. Sí, se pueden tatuar las palabras y también borrarlas, como has hecho tú.

Ahora mírame y dime que no te arrepientes de absolutamente nada. Dime que toda la culpa la tengo yo por huir y te sorprendería, porque asumiría la culpa como asumo la pérdida.

No sé a quién intento mentir con toda esta rabia, pero sé que nunca seré capaz de expresarte mi dolor completamente. Y es que te he llegado a querer tanto que no te imaginas hasta qué punto de mi vida he llegado a ser feliz. Puedo presumir de haber tocado la felicidad con mis manos y de haberle dejado pasar en mi vida durante algún tiempo. Joder, es que aun no me creo nada de esto, dime ¿qué he hecho mal? mírame a estos ojos que cada día brillan como un vaso de cristal hecho añicos y explícamelo, porque no puedo asumir haberle hecho daño a una persona por la que habría dado mi vida. Todo esto parece muy artificioso e irreal, pero nunca he querido a una persona tanto como te he querido a ti y no sé si me vale la pena volver a hacerlo. Pienso que todo esto me quedará marcado de por vida y me volveré más fría, hasta el punto de no querer abrirle mi corazón a nadie que lo pueda tener en su poder.

Ódiame si quieres, que ya todo me da igual.
Dime que soy la peor persona que has conocido jamás.
Grítame que todo lo hice mal.
Venga, TE estoy esperando.

Nunca asumiré la posesión de mi vida ni la reconoceré. Mi vida será un cadáver perdido entre tanta marea. Tú serás el único faro que lo puede encontrar y. Joder.

¿Sabes qué? Espero que nunca llegues a este punto en el que estoy yo y espero que todo te vaya GENIAL en tu vida. Ya has pasado bastante y no seré yo quien te dé más problemas de los necesarios, así que gracias por todo lo que me diste en su día.

Y permíteme decirte: nunca pensé que pudieras llegar a ser así.




viernes, 21 de febrero de 2014

Un recuerdo.

De mi dolor fueron pocos testigos, maldigo las dos palabras que hicieron de nuestra historia un recuerdo en el olvido.
Podría decirte cada uno de mis miedos y dejarte mi corazón en tus manos. Y quererte como he hecho durante estos meses, cada día un poco más, cada día más lejos. Pero sé que nada es lo mismo y las fuerzas para luchar se evaporan mientras veo cómo te alejas y borras las huellas para quitarme la sensación de seguirte. Lo has conseguido y creo que es todo un logro para ti, dejar todo esto que nos unía y tirarlo por aquel precipicio al que juramos no arrimarnos pero al que tan poco te ha costado acudir. Has dejado allí todas aquellas palabras que tan poco significan hoy y has conseguido desenterrar mis nuevos miedos y mis nuevas lágrimas, que cada día escapan de manera diferente y alternativa. Has hecho que me enfrente a mi vida, a aquella de la que me hiciste disfrutar durante tanto tiempo y que tan fácil te resultaba hacerlo.
No te voy a mentir. He tenido arrebatos de ir corriendo a tu casa y buscarte esta semana, decirte todo lo que pienso y que no puedo yo sola con mi vida, pero he pensado en ti, de forma diferente a como lo solía hacer, y  me he dado cuenta de que lo mejor es que no me ayudes tantísimo, porque llegas a sentir todo mucho y eso te perjudica.
No sé, quizás soy imbécil por escribirte tantas cartas que no leerás jamás, o por pensar que te sigo importando aunque sea un poquito. Pero bueno, no entiendo qué puedo hacer por mucho que quiera porque ni yo misma sé lo que quiero. Estoy segura de que quiero volver a tener la misma relación que teníamos antes, pero sé que no es posible, que la vidas cambian y nosotros también, que una persona no puede con dos vidas tan diferentes y seguir luchando parece un deporte de demasiado riesgo.
No me gustan muchas cosas de las que has hecho, pero tampoco soy quién para juzgarte, has hecho lo que considerabas y seguro que tenías tus motivos. Para compensarlo pienso en todo lo bueno que me diste y parece que el dolor se hace un poco más pequeño. ¿Recuerdas cuando me dijiste que no me harías daño nunca más? Lo siento, pero debo decirte que no ha sido así, pero yo también tengo culpa y siempre lo he admitido. Así que, por favor, perdóname.
Te prometo que algún día te contaré todo esto, con detalle y sólo a ti, pero déjame un tiempo, las cosas no van demasiado bien y estoy luchando en otra batalla.
Y es que, a pesar de lo que pase a partir de ese momento, siempre serás esa persona tan sumamente especial y estaré para lo que necesites. Los rencores no son buenos, las promesas falsas y los sueños pura traición.
Esto sigue siendo una forma de aprender sufriendo.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Le besaría cada uno de sus miedos.

Él le besaría cada uno de sus miedos, si no fuera por el miedo propio que habita en sus labios. Le susurraría cada minuto que desea alcanzarla entre sus brazos para siempre y que no quiere verle dibujar tristezas en su rostro. Él le llevaría cada día un ramo de rosas rojas que tanto le gustan a ella y que tan feliz la hacen, y le daría cadenas de besos por todo su cuerpo que no le permitieran jamás escapar de él. Pasearía sus sonrisas por toda la ciudad, para que el universo entero viera la felicidad en persona y reflejaría sus ojos en el agua para que el propio mar tranquilizara sus feroces olas con su serenidad. Dibujaría en cada rincón de su piel su canción favorita y le cantaría una obra de arte: ella. Él le escondería besos en cada curva de su ombligo y le rogaría buscarlos. Tiraría cada una de sus lágrimas en un vacío llamado pasado. Fotografiaría cada una de sus experiencias en las que su sonrisa ilumina el momento y le suplicaría que no lo dejara jamás.
Todo esto pasaría si no estuviera encerrada en cuatro paredes luchando por una vida más allá de la que ellos tienen. En un coma profundo del que no sabe salir.
Pero él no se rinde y piensa hacer lo máximo posible para ayudarla a luchar, por eso le sigue regalando cadenas de besos y ramos de rosas rojas, le acaricia sus manos, su cara, su pelo y su ombligo para que sienta que sigue ahí, le susurra al oído aquellas palabras de las que sólo ellos conocen el significado, le da masajes por todo su cuerpo y le lee sus historias preferidas, en las que está incluida la suya, y le canta canciones con la guitarra que le regaló aquel día. Y es en ese momento, en ese preciso instante en el que él le entona la melodía que tanto le gusta, cuando abre sus preciosos ojos. Entonces un mundo nuevo se crea sólo para ella y para él. Sus ojos verdes se vuelven a abrir a la vida y ella sonríe y él ríe y llora a la vez, mientras las lágrimas se juntan con sus sonrisas en una sintonía perfecta imposible de tocar. Ella está cansada, pero feliz. Una lágrima escapa de su ojo derecho, una lágrima que él recoge con su mano y se la apropia para siempre, mientras le susurra al oído te quieros sucesivos y le da besos en esos labios en los que ya no habita el miedo, sino la alegría. Ella vuelve a sentir el olor a vida y cómo la felicidad acaricia su cara de nuevo y vuelve a ver aquellos ojos de los que se enamoró aquel 24 de octubre.

sábado, 15 de febrero de 2014

Alba.

Algún día sabréis todo lo que una persona puede llegar a sentir y no hablo sólo de amor.
Algún día me daréis la razón, al reconocer que un hermano o una hermana es mucho más que un amor.
Es una persona que no te va a abandonar nunca y siempre va a estar ligada a ti, aunque sea por la sangre, ese vínculo tan efímero comparado con el corazón. No seré yo aquella que os diga lo que debéis hacer y lo que no, pero.

Ella es la persona más bonita de este universo, es aquella que sin palabras me expresa lo máximo posible, la que me dice con la mirada que está ahí para mí cuando lo desee y que no quiere que lo pase mal. Es la persona más fuerte que conozco y en la que más confío. Desborda alegría por cada poro de su piel y estar a su lado es el paraíso más perfecto que nunca podré alcanzar. Sus ojos tienen un brillo inolvidable y su risa se me clava en lo más profundo de mi alma. Es la simpatía en persona, un trozo de cielo sólo para mí, mi ángel. Es la persona que más me cuida aunque no esté cerca de mí siempre. Es un cúmulo de sentimientos y posee cada letra y cada esencia de la palabra amor.
Mi vida. Mi princesa a la que quiero hasta dar la vida por ella y por seguir viéndola llorar de alegría y pronunciar esa letra que se ha convertido en mi canción favorita por el mero hecho de ser pronunciada por ella. La primera vocal. Me ha hecho desbordar lágrimas de todo tipo y sonrisas irrepetibles, me ha enseñado el verdadero significado de vivir y me ha hecho más fuerte y más valiente, aunque a ella no la puedo superar. 
Y no es palabrería barata, eso no existe entre nosotras. Sólo trato de expresar con palabras todo lo que expresan mis sentimientos. La única promesa que nos hemos hecho ha sido amarnos eternamente y sé que la vamos a cumplir. Sé que es la que más me quiere en este mundo y es indescriptible.
¿Cómo os sentiríais al saber que eres la única persona a la que busca en todo momento, al ver que cuando le hablas se le dibuja la sonrisa más preciosa en su cara de princesa? ¿Cómo expresaríais ese sentimiento cuando te aprieta fuerte la mano al cogérsela o cuando sin fuerza alguna dibuja una sonrisa en su rostro para ti?¿Y cuando os reclama con fuerza sólo pronunciando una letra? Cuando le canto y ella me acompaña, cuando yo la abrazo y me rodeo con los suyos, cuando llora de alegría al hacerle ruidos tontos. Todo. Es mi vida y no hay más que decir, ni que expresar.
La casa está muy sola sin ti, pequeña. Vuelve pronto y vuelve a reír como siempre.
Te amo, eres lo mejor de mi vida, cielo.

jueves, 13 de febrero de 2014

River flows in you.

La verdad es que no sé por dónde empezar. No conozco este mundo en el que me he metido de una forma tan brusca e intensa y no lo quiero. Claro que tiraría marcha atrás el tiempo si pudiera, pero por suerte o por desgracia no poseo ese poder.

River flows in you suena esta noche mientras escribo esto y no sé si es una mezcla de sentimientos o de notas acompasadas, que revelan mi interior por completo a tiempo, acorde a la canción. Nunca estuve acostumbrada a expresar todo lo que siento, ni creo que lo esté en mi vida. Siempre me han dicho que soy una chica muy alegre y bueno, yo ya no sé si eso es mostrar una sonrisa por fuera a todas horas y una tormenta interior a deshoras. Tampoco sé si alegre es hacer felices a los demás antes que a mí misma, pero nunca me podrán decir que no lo intenté.

Ella me ha reñido muchas veces por no quererme, por suerte para eso está ahí, para eso y para lo que sea y qué suerte tengo. Ya no me imagino un solo día sin ella a mi lado, en cada sonrisa, en cada broma, en cada lágrima y en cada pérdida. Porque somos dos gotas de agua perdidas entre tanta lluvia, que no sabemos dónde ir ni qué hacer para superar esto, pero no cabe duda de que somos fuertes y de que una vida juntas es un acto recíproco, en el que nos beneficiamos mutuamente y nos empujamos para seguir adelante, ella con su locura, yo con mis versos. Beso a verso.

Posiblemente nos conozcamos todos los rincones de este lugar, todas las risas acumuladas en ellos y todas las lágrimas que lo han alimentado y nutrido de calma.

Este es un día más, una noche más, un momento más, de esos que se consideran perdidos. Estoy yendo a la búsqueda de mis diez meses pasados. No veo la salida y no hay ningún rayo de luz que pueda iluminar a esta oscuridad.

Cada tecla de ese precioso teclado que ahora se ha quedado mudo. Cada valioso recuerdo que viene a mi mente a cada segundo. Cada pequeña estrella que me iluminó aquella noche mientras tú me consolabas. Cada sonrisa que me regalaste y que guardé en la retina de mis ojos. Cada regalo brindado sin más deseo que hacerte feliz. Todo eres tú. Me arrepiento de todo lo que no te he dicho y de todo aquello que no te pude dar. Porque te merecías tanto que nunca te lo habría podido ofrecer. Este mundo se quedaría demasiado pequeño si no estuvieras en él. Ya no puedo pasar por aquellas calles sin que me recuerden a tu olor, ni puedo mirar a aquel parque sin que me acuerde de aquel día de verano. Ya no puedo llamar vida a esto que me ha quedado, tan falto, tan escaso.

Lo siento. Yo nunca habría elegido este camino a sabiendas, porque es demasiado duro para lo que puedo aguantar. Me estoy deshaciendo a cada paso. No sabes lo que es querer avanzar y que mis pasos no obedezcan. Ni querer gritar y que no salga la voz. No quiero todo esto. Quiero que vuelva a ser igual, pero sin este yo. Quiero volver a disfrutar como solíamos y saber que tenía unas palabras reservadas a mi mundo para calmarlo. Y no volverá. Tengo la sensación de que todo se quedará en la nada. Todo por mi culpa, pero no lo hice queriendo, nunca habría querido algo así y ya no sé qué camino tomar, cuando el miedo me abruma y el dolor me clava puñaladas constantes. Me intento susurrar a cada momento que soy fuerte, pero sé que sin ti no soy nada ni nadie.

Nunca te olvidaré. Gracias por todo lo que me diste, sigo guardando parte de ti.

sábado, 8 de febrero de 2014

Reflexión vital.

"Algunos hacen daño proporcional a lo que te gustan a ti, por eso he decidido pisar descalza y así libre poderme ir"
Baja. Corre. Ríe. Sueña. Salta de nube en nube, de beso en beso, de sol en sol, de ola en ola, de latido en latido y descubrirás por qué la vida tiene sentido.
Sube. Camina. Llora. Vive. Rebota de flor en flor, de oro en oro, de rosa en rosa, de sabor en sabor y descubrirás que el silencio tiene su color.
Disfruta cada una de las experiencias que puedes disfrutar. Siente cómo tus dedos acarician la piel de tu amiga, de tu hermana, de tu madre, siéntelo. Siente cómo tus ojos reaccionan ante aquello que ven, o aquello que sientes, llorando cuando estás mal. Siente cómo tus oídos te permiten escuchar cada pequeño sonido, o aquella canción que tanto te gusta. Siente cómo tu nariz absorbe aquella colonia que huele tan bien, aquellos pasteles que tanto te gustan, siéntelo. Siente cómo tu lengua reconoce cada sabor que pasa por ella, y acuérdate de cómo se resbala el chocolate cada vez que se deshace en tu boca. ¿Lo sientes?
Da gracias a todo lo que tienes en tu vida, a toda persona que te ha hecho sentir algo y conocerte mejor, a aquella caricia que notaste en tu piel durante varios minutos, a aquella canción que te ayudó a despejarte, a aquella experiencia que te gustaría volver a repetir, a todo, y a todos.
Respira hondo y piensa, que no estás sola, y que hay muchas personas peor que tú, aunque suene cruel, pero siempre es así. No le des importancia a aquello que no la merece. Si no quiere verte, que no te vea. Si no te quiere hablar, que no te hable. Si no te quiere ver reír, que se joda. Piensa en cada persona que está a tu lado día a día y a la que haces feliz, con tus tonterías, con tus palabras, con tus ideas, contigo.
Piensa en cada sueño que has cumplido, y en todos los que te quedan por cumplir, en cada vez que has soplado a la luna y has sentido que te haría caso, en cada sonrisa que te ha permitido ser feliz.
Enfréntate al pasado, mira tus huellas y di: "Os jodéis, que el aire os está borrando porque empiezo a ser feliz." Disfruta tu presente, vive lo mejor que puedas, y haz aquello que te guste, que te haga sentir y ser mejor. No hagas daño a nadie queriendo, la vida es demasiado sabia y pondrá a cada uno en su lugar, te lo aseguro. Y mira al futuro, para no tropezar, pero no te preocupes por él lo que tenga que ser será y viéndote, seguro que es de lo mejor.
Sabes mejor que nadie todo lo que siento, y sabes mejor que nadie cómo lo siento, y no sabes lo que ayuda. Porque si tú sales yo salgo. Yo salgo gracias a ti, y me da mucho miedo perderte, porque perdería parte de mí. Me has cambiado para bien, y yo te estoy empezando a pasar cosas, y no veas cuánto me gusta. Yo soy más sueños, más locura, más aventura. Tú eres más monosa, más cuca, más tierna.
¿Lo ves?¿Lo sientes? Te veo, te siento. Porque eres gran parte de mí, y gran parte de mi vida, y te debo muchísimo, aunque lo niegues.
Cariño, mira todo lo que tienes, todo lo que das, todo lo que eres y observa que ahora viene lo bueno, que tu vida empieza ahora, que lo bueno está por llegar, que tu futuro se empieza a marcar. Así que:
Baja. Corre. Ríe. Sueña. Salta de nube en nube, de beso en beso, de sol en sol, de ola en ola, de latido en latido y descubrirás por qué la vida tiene sentido.
Sube. Camina. Llora. Vive. Rebota de flor en flor, de oro en oro, de rosa en rosa, de sabor en sabor y descubrirás que el silencio tiene su color.
Te amo pequeña clon.


miércoles, 5 de febrero de 2014

Lo siento.

Ya no me da miedo todo esto. Si tú lo has hecho posible, tiene que ser bonito. Sólo es cautela, pequeñas precauciones tomadas antes de una catástrofe. Nosotros.
Nosotros hemos dado tanto, tanto hemos hecho, hecho tanto daño, daño del que marca; que.
Sé que te he cantado muchas veces, pero ninguna te he cantado todo lo que llevo dentro. Mis sueños sí que te han expresado todo y los tuyos a mí, y no sabes qué bonito y qué pena que no se hiciera realidad ninguno.
Y no te voy a ocultar que le he llorado al espejo una sola vez y esa vez me rompí.
No te voy a ocultar nada, porque si de verdad quiero salir, tienes que salir tú primero, aunque suene maleducado.
Sé que no me he dormido nunca en tu espalda, pero sí me he dormido en tus ojos y sabes que son preciosos.
La luna ya no me deja pedirle deseos a las 23:23 porque teme que me parta en dos.
Alba me avisa de todo lo bajo que he caído y de todo lo que le va a costar levantarme, y me duele más sabiendo lo que pasó en su tiempo.
También sé que nunca lloverá lo suficiente como para borrar todas tus huellas y que no podré pronunciar aquella palabra sin que me recuerde a ti. Quiero que sepas que no se lo digo a nadie más, sólo a ella que se la merece. Ni escucho tampoco aquella canción, que tanto me hizo reír y me hace llorar ahora. Quizás evito llorar para no darles a mis ojos más disgustos de los necesarios, que ellos antes solían brillar de alegría, y esa palabra en mi vida ahora sólo la lleva Alaia. Pero qué más da, si no entenderás nunca todo lo que hice, lo que di, lo que sentí y lo que perdí por ti. Nunca te lloraré lo suficiente. Nunca te perdonaré. Lo siento. Ahora soy yo la que lo siente, pero esto ha llegado a un límite demasiado alto y los que de verdad me quieren me están avisando del precipicio que hay y que ya tengo un pie en él y medio cuerpo inclinado. Y bueno. Sólo venía a decirte eso, que pase lo que pase, me va a costar media vida querer a alguien tanto como te he llegado a querer a ti, porque mi otra media vida me la he dejado por ti.

jueves, 30 de enero de 2014

Mi verso musical más bonito.

Quizás me diréis que todo esto es pasajero, no lo sé, y me importa todavía menos.
Quizás creáis que es obsesión, tal vez, pero es una de las obsesiones más bonitas.
Tal vez penséis que no paro de hablar de ello y que soy una pesada, pero lo que soy es feliz.
Tal vez nunca lleguéis a entenderme, pero tener un ídolo en tu vida es algo que hay que vivir.
He visto sus pequeños pasos y su gran reconocimiento que por fin ha llegado. 
He visto cómo cumplía su sueño y cuán feliz era, cuánta alegría inundaba cada rincón de su cuerpo.
Y no sé explicar todo esto que siento, nunca me había pasado algo así con nadie como con ella, pero me alegro mucho que haya llegado el momento, porque cada vez que la veo cantar en una actuación un escalofrío recorre mi piel y normalmente lloro, con una sonrisa en mi cara al ver cómo disfruta y vive su pequeño gran sueño. Personas como ella se lo merecen todo y debería tener todo lo que quisiera a su alcance, porque a agradecida no la gana nadie. No se le ha subido la fama a la cabeza y ahí es cuando se aprecia si una artista es realmente alguien que lo siente o un producto comercial, esa es una de las cosas por las que estoy orgullosa de ella. Da muestras de que lee todas las cartas que sus paulistas le entregamos y las agradece, al igual que cada regalo que le hacemos con toda la ilusión del mundo, que puede que sea una tontería, pero personalmente creo que las muestras de cariño es lo menos que le podemos entregar a alguien que nos da la vida. Y es que vivir ahora mismo, para mí consiste en escuchar sus canciones cada día, independientemente de lo que tenga que hacer, a veces una sola canción, a veces 5 horas seguidas con su disco sonando a todo volumen, porque es el único momento del día en el que me relajo y pienso en la suerte que tenemos de poder disfrutar de ella y hacer sonar su música, su vida. Cada canción es parte de su vida y da la sensación que conocemos cada una de sus experiencias al escucharla cantar y te sientes identificado con la vida de una joven a la que le gusta el country y desea cruzar el charco, que quiere volver a quedar con aquella amiga a tomar café, que vivió su amor de verano y se enamoró por primera vez, que desea volver a ser una niña, que quiere volver a la residencia de la universidad donde tan buenos momentos pasó, que quiere volver a bailar al ritmo de aquella canción,  repetir el viaje a aquella ciudad londinense, de recorrer el mundo con esa persona a la que tanto quieres, que se escapa al país de Nessie... Y sí, todo eso que cuenta mediante la música eres capaz de sentirlo en tu propia piel, de apreciar cómo cada nota te transmite sus sentimientos más profundos y es genial.
Personalmente, me ha ayudado muchísimo, me ha hecho comprender que todos los momentos hay que disfrutarlos, sean grandes o pequeños y que conseguirás acordarte de ellos y tal vez echarlos de menos cuando no los tengas, por eso apreciarlos y guardarlos en tu historia te ayudará a crear tus propias canciones, las sintonías de tu vida que no llegarán a ser la canción más descargada, pero sí los momentos más recordados por ti. Me ha ayudado a superar varios momentos de mi vida, interiorizando su música en mí y haciéndome ver todo aquello que yo por mí misma no he podido ver. 
Sé que hay muchísimas personas que quizás la sigan allá donde vaya, que sepan cada uno de sus datos de su biografía, que no paren de enviarle mensajes de apoyo y agradecimiento, y sé que yo no. Y no por eso considero que sea menos fan o que la quiera menos, yo la llevo a todas partes, en el móvil, en el iPod, en el ordenador, sigo cada uno de sus conciertos impaciente de que llegue otra vez a Valencia, aplico las letras de sus canciones a mi vida, canto cualquier canción suya allá donde vaya dándola a conocer a aquellos que me conocen a mí y siguiendo cómo vive su sueño, lo feliz que es y todo lo que nos da día a día. Cada vídeo, cada podcast, cada tuit, cada foto, cada videoclip y todo aquello que consigue es una dosis de vida más para mí y de superación. 
Ahora sólo espero que se la reconozca tanto como se merece, que lleguen aquellas púas y aquella camiseta que tanto deseo,  que saque nuevos discos, que nos haga sentir más música y vivirla y que no cambie, que siga siendo la misma chica simpática y divertida que nos saca una sonrisa a cualquiera y que canta tan bonito, tatuándonos cada nota en la piel.
Gracias por tanto, Paula Rojo, te quiero. Besinos.


martes, 28 de enero de 2014

Música. Piano. Color. Perdón. Tú.

La música rebota en mis oídos dejando marcada cada nota en mí, haciéndola que la memorice para siempre, intentando olvidar la música que tú me dejaste sin melodía, de la que sólo quedan acordes que no puedo cantar.
Quizás le pedí demasiado a aquel piano que se acababa de estrenar, sin conocer qué tecla era la que mejor sonaba, ni qué nota le sentaba mejor a tu cuerpo. Que todo tu caminar marca mis pasos y tus latidos marcan mi respiración.
Tal vez no te demostré suficiente mi alma, ni me descubrí ante tus pupilas, pero eres la persona que mejor ha llegado a conocerme, rozando mi interior con la punta de tus dedos; y mis lágrimas.
Compartí todo mi ser durante aquellos meses, contigo. Te dejé mi vida en tus manos y la dejaste pasar como la arena de la playa. Mi mente estuvo centrada en ti, para no dejarte caer y tenerte entre algodones. Y sólo se le puede llamar algodón a la textura de tus manos, que se empapaban al secar mis lágrimas que resbalaban, dibujando un camino que llevaba a mi verdadero yo.
Recuerdo aquel día como si fuera ayer y tú llevabas aquella chaqueta naranja que tan bien te sienta. Intentabas sacarme una sonrisa con la que sonreír tú también, porque era algo mutuo, recíproco, como el cariño que nos teníamos. Me suplicaste que no volviera a llorar y sonriera siempre, que tenía la sonrisa más bonita que habías visto en tu vida. Quiero que sepas que no he vuelto a sonreír como aquel día, ni dibujé más paisajes como el que compartíamos día a día. Aquel se ha convertido en el lugar donde sólo fui contigo, y donde no me he vuelto a dejar caer, porque cada rincón me recuerda a ti, a nuestra historia, a nuestra vida y se quedó tatuada allí para siempre. Aquellas calles por las que tanto paseé que me susurran tu nombre y tus palabras, haciéndome volver a aquellos instantes en los que pasear contigo era volar, en los que reír y llorar al mismo tiempo era posible, en los que mi corazón te repetía que no te dejaría marchar jamás.
Perdóname. Porque yo también he quebrantado un poco nuestras leyes, dejando que te alejaras y huyendo yo. Pero considero que he hecho todo lo que estaba en mi mano y que no lo he conseguido. Algunos dicen que no tienes que dejar de luchar jamás, pero hay una persona que me necesita más que tú, que me demuestra cada día que todo lo que hago por ella vale la pena, que me da las gracias con sólo una mirada y una sonrisa en cada segundo y, tal vez sea de ser poco valiente, pero necesita todo mi tiempo y mi fuerza más que tú.
Mis promesas no consiguen superar a las tuyas, pero tampoco se han roto tanto, ni te (me) han roto tanto. Sólo pido que a lo largo de nuestra vida nos volvamos a encontrar, en otra situación, en otro contexto y poder volver a empezar nuestra historia, en aquel punto que lo dejamos, en aquella primavera que siempre recordaré.

domingo, 26 de enero de 2014

El mayor secreto de mi vida.

Y aun me parece mentira que se escape mi vida imaginando que vuelves a pasarte por aquí.
Cuando parece que todo ha acabado, que mi vida vuelve a comenzar y empiezo a alzar el vuelo, te veo. Entonces siento que mi vida no tiene sentido si no son tus manos las que me acarician, ni son tus dedos los que se enredan en mi pelo, ni son tus susurros los que me erizan la piel.
Y ya no soy capaz de mirarte a los ojos y nadar en ellos, porque no son los mismos que cuando te conocí, aquellos en los que me perdía de tu mano, en los que me columpiaba como una niña pequeña en el parque, mientras el viento le soplaba haciéndole cosquillas. No sabes todo lo que has cambiado, ni todo lo que has perdido aun siendo tuyo. Porque tu sonrisa no es aquella sincera en la que me podía dormir y soñar.
Nuestros días pasaron a ser grises cuando tu vida se tintó de rosa. Dejaste de necesitarme y yo sigo escribiéndote y pensándote como el primer día, aunque sé que tú no volverás a hacerlo, no conmigo. Sólo te pido un favor, ya que sé que tampoco lo cumplirás, y es que no vuelvas a prometer nada a nadie que te quiera, porque acabará por irse de tu lado y te quedarás solo. En un abismo permanente del que no podrás salir. Entonces, yo seré la que esté ahí porque, pase lo que pase, dentro de tanto daño me diste parte de ti, esa que en una situación te puede salvar, la parte que yo protejo más que a mi propia vida, porque ya ha perdido el sentido sin ti y es lo único verdadero que me queda tuyo. Te recitaré mis cartas mientras el agua del mar baña tus pies y las caracolas nos susurran sus secretos, porque no hay mejor playa que un paseo a tu lado. Y no hay mejor brisa que tu olor.
Quizás debería contarte algún día todo esto pero mi mayor secreto no puede estar a tu alcance si vas a hacer lo mismo que hiciste conmigo. Me rompiste con cada palabra tuya, que no salía de tu corazón y me partiste el alma en trozos cuando me hiciste decirte adiós. Manipulaste cada una de nuestras experiencias para borrar aquellas nubes blancas que creamos en nuestro mundo, y aquellas fantasías que tú me creaste a mí.
Sé que después de todo lo que hemos pasado, tú aun no me conoces, ni yo te conozco a ti, porque nuestros verdaderos sentimientos sólo aparecen juntos, y los míos no paran de sollozar preguntando cuándo vendrás. Supongo que no soy parte de ti, como un día me dijiste, ni tu mayor apoyo, como lograste confesarme, ni tu mayor miedo por perderme, como me lloraste aquel día. Pero tú sí eres parte de mí. Eres mi llanto, mi sonrisa, mi alegría y mis lágrimas. Eres mi lienzo sobre el que pintar la mayor obra de arte. Eres mi estrella preferida que ilumina mi cielo cada noche. Eres la tinta de mis versos. Eres mi brújula que encuentra todas mis sonrisas. Eres mi nana antes de dormir. Eres mi foto preferida en el marco más real. Eres mi última imagen antes de empezar a soñar. Pero sobretodo, eres aquel que me salvó de todo aquello que podía conmigo y que me enseñó a volar.

Aun así es mejor empezar a morir por ti que morir sin haberte conocido, cariño.

miércoles, 22 de enero de 2014

Una historia esperando a tu lado.

Puede ser que todo sea un sueño, como aquel que viví la otra noche, tan intenso, tan real, tan triste. Llegué a confundir realidad y sueño. Verosimilitud y fantasía. Sí, el sueño no era nada creíble (excepto una parte) pero yo no lo veía así, sino natural y lógico. Llegué a pellizcarme a mí misma para no darme de bruces, y mira de qué sirvió, el golpe fue más fuerte, llegando a despertarme llorando, con los ojos rojos e hinchados, llenos de tristeza y de ti. Todo era tan de película que. No sé por qué se empeña en aparecer en cada segundo, en cada suspiro, aun cuando no lo he exhalado.
Respecto al sueño en cuestión, no diré nada más, excepto que lo recuerdo como si lo hubiera vivido. Las miradas entre nosotros eras más creíbles y sinceras que las últimas que nos dirigimos, y qué triste. Nuestras palabras eran como las de nuestros principios, aunque tu llanto no cesaba y eso me hacía llorar a mí también. Estábamos tan unidos que todo tu dolor era capaz de sentirlo yo también, dentro, allá dónde los sentidos no alcanzan. Te sujetaba la cabeza con las manos, mientras me mirabas y me decías que todo había acabado, que no había marcha atrás, cuando en realidad mi vida empezaba en ese momento. Estábamos totalmente empapados porque fuera llovía, pero eso no nos importaba, las gotas de lluvia se unían con nuestras lágrimas dibujando el paisaje que nos rodeaba y que acompañaba a la situación. Entonces empezó aquella vida. Pero terminó al despertarme la mañana siguiente, llorando soltando todo mi ser y parte del tuyo.

Una historia bañada en pasado.
Un alma perdida vagando en caminos.
La otra en cristales dibuja olvidos
que la primera dejó guardados
como pequeños recuerdos divinos,
creando sus propios nidos
que la refugien de su sueño malvado.

Esperando mirando al infinito.
Imaginando caminos a tu lado
como aquellas tardes de la mano
riendo alegres como niños.
Hasta que diste un giro inesperado
dejándome anclada a ti en vano
esperando en calles que ahora evito.

Dejando a la poesía andar conmigo.
Expresando mi dolor en versos rimados.
Soltando mi llanto en tantos pianos
que ambos acompasados me hacen de abrigo.
Oyéndola tocar con sus dedos cansados,
dejándome llevar a lugares lejanos
en cualquiera que no sea contigo.

Sé que nunca seré capaz de decirte todo lo que siento, ni aunque sepas todos mis secretos. Soy demasiado mía para descifrarte mi pasado y mi presente a tu lado, sabiendo que serás incapaz de acompañarme en mi futuro. Lo siento.

domingo, 19 de enero de 2014

18 de Diciembre de 2013.

Dos semanas para tu sonrisa,
verte dormida a través del cristal
un cristal que nos separa,
una distancia abismal.
Un llanto a la libertad
una entrada a tu vida, triunfal.

No sé cómo se siente
al tenerte tan lejos y cerca,
al querer verte siempre
y escucharte respirar,
pero estaremos ausentes,
estrella fugaz.

Siempre fuiste un deseo
en mi mente por cumplir,
y ahora tu gateo
no tardará en salir.
Tus latidos, tu bombeo
que te harán vivir.

Tu llanto, sonoro;
tu llegada, un sueño;
tus ojos, un tesoro;
tu sonrisa, un destello;
y a tu vida en decoro
un toque risueño.

Sal, pequeña Alaia
tu família te espera fuera
Tu llegada hará magia.
Una nueva vida se crea,
una novedad que cambia
a mucha gente que te desea.

Bajaré estrellas para ti,
haré silvar cada nube,
serás una huella en mí,
serás un globo perdido que sube,
serás una estrella en este cielo,
ese pequeño regalo que quiero.

Aún no has nacido
y ya te quiero con locura,
quiero oír tus latidos
y verte dormir en la cuna.
Cambiar todos tus sentidos

mecerte en sueños la luna.

Ayer fue su "cumplemes" y parece increíble que haya pasado un mes desde que esta criaturita nació y ahora la tenga tan lejos. Es duro saber que no la vas a ver crecer, ni reír, ni dar sus primeros pasos, ni jugar siempre que quieras con ella, porque la distancia nos lo impide. Todos sabemos que una pantalla te puede calmar las ganas de verlos, pero no de tenerlos. Mis dos pequeños saben que, aunque estemos lejos, su teta los visita siempre que puede, y por eso entre otras cosas este curso es malo, porque el tiempo de estudio no se lo puedo dedicar a ellos. Su piel de seda se entrelazaba con mis dedos en los segundos en los que la tocaba. Sus ojos se clavaban en mí descubriéndome, conociendo cada parte de mi ser y de mi no-ser. Su boca dibujaba pequeñas burbujas que se escapaban dándole vida y que entonaba pequeños sonidos que la identifican. Sus manos agarraban las mías haciendo acto de presencia, confiando en mí y en que no la dejaré caer. Sus pies pataleaban mostrando toda su energía, aun siendo tan pequeña.
Toda ella. Mi pequeña. Mi bebé. Gracias 2013 por haberme traído un ángel tan bonito, que sólo le faltan alas para volar por sí misma. Alaia es todo un sentimiento recogido en una persona y de ahí que sea tan bonita, que sus manos me cojan mi dedo para no separarse nunca, aunque haya distancia de por medio. Es alegría, como su propio nombre indica y espero que no sufra jamás, porque una persona con ese nombre tiene un don para vivir sonriendo siempre y, si alguna vez llora, quiero ser yo la que le seque las lágrimas en su carita de princesa y la que la proteja siempre.
Un alma limpia que emana paz por todos los poros de su piel y que suspira sólo con la preocupación de no estar al lado de los que la quieren. Por eso es feliz, porque sabe que la amamos. Y bosteza dejando salir toda su energía, que no es poca para lo pequeña que es. Alaia y Enaitz, os echo de menos, pequeños.

viernes, 17 de enero de 2014

Pequeña reflexión.

Llega un momento en la vida de toda persona en que te das cuenta de todo lo que has hecho, como una película en avance rápido, y ves que podrías haber cambiado muchísimas cosas, experiencias, personas... Y la vida te iría diferente. Quizás mejor, quizás peor, ¿quién sabe? 
Pero sí es verdad que solemos decir: Si no hubiera aparecido en mi vida, sería más feliz. Nunca sabrás qué habría pasado si. Pero sabes qué ha pasado en este momento, así que debes analizar: Quizás ahora sería más feliz pero, ¿acaso no he sido feliz el tiempo que lo he disfrutado? Estoy segura de que esa persona tenía su misión en tu vida, una tarea que debía cumplir y que seguramente lo habrá hecho, y es hacerte feliz, durante un tiempo, posiblemente, pero lo hizo. Y si ahora no está, tal vez tiene otra persona a la que hacerle feliz, siempre hay alguien peor que tú (y mejor que tú) SIEMPRE. Dejemos el egoísmo a parte y comencemos a abrir los ojos, no los de mirar la realidad y el día a día, sino los de atravesar la realidad y ver más allá, ver otras personas, otras vidas y hacerles un favor, permitirles que esa persona que tan feliz te hizo cumpla su misión, una especie de acto solidario.
También hay veces que una persona es capaz de no dejarte de lado, sino de complementar su tiempo y organizarlo, pero para eso hay que dar con el individuo apropiado y es bastante difícil, pero no imposible. Esa etapa sucede cuando tu vida va bien y es fantástico, porque sientes que puedes con todo, que no quieres nada ni a nadie más y esa es la raíz del problema, ya que dicha felicidad se suele marchar, a veces dejando la puerta abierta, otras no. 
Pero, pase lo que pase, el mundo sigue girando y tu vida, no permitas que tu tiempo se escurra de tus manos para arrepentirte después, esto lo sabemos todos. Llorando no se soluciona nada, cierto, pero a veces es necesario llorar para liberarte, así que hazlo, todas las veces que quieras, pero mientras lo haces piensa que llegará un momento en que tu llanto cesará y volverás a ser feliz, por ti mismo o por otra persona, pero la vida son contínuos ciclos, así que no te desesperes, tu momento llegará y sabrás que ha llegado cuando reboses alegría, cuando tus ganas de vivir superen a las de dormir o llorar, cuando tu sintonía cada mañana suene alto y cuando cantar se convierta en una manera de dejar salir tu bienestar interior. 
Así que deja de preguntarte :¿Qué pasaría si...? y empieza a ver el mundo de otra forma, sin centrarte en una persona, sino en varias, que te puedan ayudar a salir adelante ya que, al fin y al cabo, los mejores recuerdos de tu vida no se van a ir, al igual que las mejores almas, por lo tanto haz feliz a toda persona que quieras conservar y no les restes importancia si las quieres de verdad, no las conviertas en recuerdos olvidados, sino en recuerdos vivos.

jueves, 16 de enero de 2014

Esto ya no es poesía.

Aquello sí era vida, era poesía.
Ver la sonrisa dormida
que entre la mía se lía,
igual que nuestras manos 
cuando la suya me asía.
Despertar y saber
que en él me acogía,
todo era magia
era pura fantasía,
era un cuento de hadas
dónde yo vivía.
Alguna visita inesperada
conseguía alegrarme el día
y todo lo que yo era
él me lo transmitía,
tenía una suerte increíble
aunque él no lo admitía.
Nuestros largos paseos,
nuestra constante alegría,
hasta que sin pensarlo
se alargó la cercanía.
Los mensajes cesaron,
se apagó el día
y tú sin darte cuenta,
sin saber qué ocurriría
diste un cambio radical
actitud nueva y fría.
Conversaciones anormales,
ya no hubo poesía
ni historias irrepetibles,
se acabó la eufonía.
Huyeron las perdices
de este cuento que ardía,
como en una chimenea
que en Navidad prendía
cada palabra y recuerdo,
cada regalo que nos unía.
Nuevo año, nueva vida
pero esto ya no es poesía.