domingo, 23 de marzo de 2014

Otro viaje en carrusel





La tarde es fría.

Está lloviendo dentro

en lo más profundo de mi alma

en lo más superficial de mi piel.

Tus recuerdos me embriagan el corazón

y ya no controlo mi ser,

tus palabras me llaman

reclaman que las deje que suenen

que no les corte su voz,

permito que griten hoy

mientras escucho

con el hilo de vida que me queda.



Sueño.

Cierro los ojos sólo para verte reír,

para sentir

todo aquello que pasó

y que se escapó

gracias a los suspiros

que logré producir

aquel mes floral,

mientras reíamos

juntos

contándonos nuestra felicidad

toda recóndita verdad

que nos invadía

y nos hacía llorar.



Los meses pasan

al igual que las hojas de papel

que movidas por el aire

atrapan mis palabras con fuerza

para impedir separarse de ellas.

Tú pasaste y yo pasé,

cogimos el tren más largo

hacia aquella estación

a la que juramos no viajar,

hacia el olvido

donde se juntan las palabras,

promesas, sueños y sonrisas,

lágrimas, dolor y melancolía.



No sé si conseguiré vencer,

se disipa mi poder

al no verte,

ni oírte,

ni sentirte,

al no apreciar

ni una sola palabra

que me logre hacer ver

lo que mis sentidos me evitan observar,

nuestra historia,

nuestras promesas,

la amistad más preciosa

que vimos jamás,

el sueño más perfecto,

el día más genial.



Necesito volverte a ver

tengo muchas cosas que contarte

y apenas fuerzas

para confesarte

todo lo que oculté

bajo mis ojos silenciosos,

neutros

sin claras expresiones,

sin sensaciones

que resbalen por mi interior

y me hagan ser feliz.



Mi vida es incapaz de seguir

todo ha cambiado desde que te fuiste,

no sé qué caminos tomar

ni a qué fuerza agarrarme.

Está lloviendo

y me da igual que me alcance

pero quiero volver a verte

y hablar como solíamos,

sentir los cinco sentidos

sintiéndome las vidas

que perdí sintiéndote a ti.



Te pido otra oportunidad,

otro viaje en el carrusel

de nuestras vidas

una conversación más,

que me deje expresarte

mi más sincero interior,

todo mi pesar

y lo que no conseguí decirte

durante aquellos días de invierno,

de otoño, de verano y de primavera,

en los que me acompañaste a soñar.



Por favor,

te pido que me des la mano para volver a volar.



22-3-2014

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