Puede que pienses que soy la persona que te dejó escapar cuando peor estabas. O aquella que te buscó tus problemas para después abandonarte. Tal vez la que te dio esperanzas y luego te las robó. O todo a la vez. Pero, nunca quise hacerte daño, sólo quise que fueras feliz, aunque fuera sin mí.
No había segundo que no te tuviera en mente, no había recuerdo que no cubrieras tú, no existía una vida conmigo sin ti. Todo eras tú. Todo eran lágrimas al caer la noche y ver que era otra más sin ti. Otra noche en compañía de Catalina que me hacían caer en el más profundo de los abismos y dormir soñando contigo, con tu regreso y que, al despertar, se esfumaba al igual que el vaho en las mañanas frías de enero.
Aun así, te lloraba cada uno de mis miedos, aunque tú no los pudieras oír nunca; te susurraba que volviera a ser lo mismo, que me perdonaras; te contaba cada problema que pasaba por mi mente cada segundo, para tratar de regresar al pasado. Y nada ocurrió, todo fue efímero.
No pretendo que me entiendas, ni que me leas, probablemente no me leerás nunca, pero en todo ese tiempo, quise verte feliz, intenté seguir las huellas de tu camino, hasta que se borraron cada una de ellas. Te di todo de mí y te lo habías llevado sin avisar, sin que les pudiera dar, al menos, un beso de despedida. Me enamoré de cada trocito de ti y todavía sigo esperando que desaparezca esa sensación que cada día mata un poquito más, hasta que acabe con mi parte de vida que no te quedaste tú.
No sé qué pedirle a este mundo. No sé qué espero de todo esto ni cuál es el fin de mis emociones. Siento que voy a caer de un momento a otro y que ahora sí me veras. Tengo ganas de inundar mis ojos de lágrimas una vez más y recordarme a mí misma lo estúpida que puedo llegar a ser. Quiero dejar de hacerme la fuerte y reconocer que no lo soy, que sólo soy una hoja más del árbol que espera caer en otoño. Y que la lluvia la moje fuerte y haga que no cruja más para dejar de sufrir.
Sólo quiero que sepas que te quiero, como nunca he llegado a querer a nadie. No quiero volver a dejarte marchar, sino ver cómo sonríes a la vida y le demuestras lo genial que eres. Quiero volver a ver el sol y reír siempre. Que este infierno acabe ahora y las puertas de la felicidad se abran completamente. Cualquier palabra se queda insuficiente para expresarte todo lo que siento y he sentido por ti, pero te aseguro que nunca me había pasado y no quiero que pase más, porque me está desgarrando el alma por dentro.
Y te espero y te pienso y siento miedo de mí.
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