jueves, 16 de enero de 2014

Esto ya no es poesía.

Aquello sí era vida, era poesía.
Ver la sonrisa dormida
que entre la mía se lía,
igual que nuestras manos 
cuando la suya me asía.
Despertar y saber
que en él me acogía,
todo era magia
era pura fantasía,
era un cuento de hadas
dónde yo vivía.
Alguna visita inesperada
conseguía alegrarme el día
y todo lo que yo era
él me lo transmitía,
tenía una suerte increíble
aunque él no lo admitía.
Nuestros largos paseos,
nuestra constante alegría,
hasta que sin pensarlo
se alargó la cercanía.
Los mensajes cesaron,
se apagó el día
y tú sin darte cuenta,
sin saber qué ocurriría
diste un cambio radical
actitud nueva y fría.
Conversaciones anormales,
ya no hubo poesía
ni historias irrepetibles,
se acabó la eufonía.
Huyeron las perdices
de este cuento que ardía,
como en una chimenea
que en Navidad prendía
cada palabra y recuerdo,
cada regalo que nos unía.
Nuevo año, nueva vida
pero esto ya no es poesía.








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