domingo, 19 de enero de 2014

18 de Diciembre de 2013.

Dos semanas para tu sonrisa,
verte dormida a través del cristal
un cristal que nos separa,
una distancia abismal.
Un llanto a la libertad
una entrada a tu vida, triunfal.

No sé cómo se siente
al tenerte tan lejos y cerca,
al querer verte siempre
y escucharte respirar,
pero estaremos ausentes,
estrella fugaz.

Siempre fuiste un deseo
en mi mente por cumplir,
y ahora tu gateo
no tardará en salir.
Tus latidos, tu bombeo
que te harán vivir.

Tu llanto, sonoro;
tu llegada, un sueño;
tus ojos, un tesoro;
tu sonrisa, un destello;
y a tu vida en decoro
un toque risueño.

Sal, pequeña Alaia
tu família te espera fuera
Tu llegada hará magia.
Una nueva vida se crea,
una novedad que cambia
a mucha gente que te desea.

Bajaré estrellas para ti,
haré silvar cada nube,
serás una huella en mí,
serás un globo perdido que sube,
serás una estrella en este cielo,
ese pequeño regalo que quiero.

Aún no has nacido
y ya te quiero con locura,
quiero oír tus latidos
y verte dormir en la cuna.
Cambiar todos tus sentidos

mecerte en sueños la luna.

Ayer fue su "cumplemes" y parece increíble que haya pasado un mes desde que esta criaturita nació y ahora la tenga tan lejos. Es duro saber que no la vas a ver crecer, ni reír, ni dar sus primeros pasos, ni jugar siempre que quieras con ella, porque la distancia nos lo impide. Todos sabemos que una pantalla te puede calmar las ganas de verlos, pero no de tenerlos. Mis dos pequeños saben que, aunque estemos lejos, su teta los visita siempre que puede, y por eso entre otras cosas este curso es malo, porque el tiempo de estudio no se lo puedo dedicar a ellos. Su piel de seda se entrelazaba con mis dedos en los segundos en los que la tocaba. Sus ojos se clavaban en mí descubriéndome, conociendo cada parte de mi ser y de mi no-ser. Su boca dibujaba pequeñas burbujas que se escapaban dándole vida y que entonaba pequeños sonidos que la identifican. Sus manos agarraban las mías haciendo acto de presencia, confiando en mí y en que no la dejaré caer. Sus pies pataleaban mostrando toda su energía, aun siendo tan pequeña.
Toda ella. Mi pequeña. Mi bebé. Gracias 2013 por haberme traído un ángel tan bonito, que sólo le faltan alas para volar por sí misma. Alaia es todo un sentimiento recogido en una persona y de ahí que sea tan bonita, que sus manos me cojan mi dedo para no separarse nunca, aunque haya distancia de por medio. Es alegría, como su propio nombre indica y espero que no sufra jamás, porque una persona con ese nombre tiene un don para vivir sonriendo siempre y, si alguna vez llora, quiero ser yo la que le seque las lágrimas en su carita de princesa y la que la proteja siempre.
Un alma limpia que emana paz por todos los poros de su piel y que suspira sólo con la preocupación de no estar al lado de los que la quieren. Por eso es feliz, porque sabe que la amamos. Y bosteza dejando salir toda su energía, que no es poca para lo pequeña que es. Alaia y Enaitz, os echo de menos, pequeños.

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