Siento escalofríos cuando pienso en lo que ha sido y nunca fue.
Dos almas gemelas que se hablaban con miradas y un café,
y ahora vuelvo a nuestro hogar, donde el recuerdo quedará.
Y espero a que me vuelvas a llamar
porque es tu voz lo que yo más voy a extrañar
sin ti, me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad.
Guardo nuestras fotos las repaso cuando llueve en mi sofá,
y cuando cae la noche te imagino y puedo oírte respirar
y ahora vuelvo a nuestro hogar, donde el recuerdo quedará.
Y espero a que me vuelvas a llamar
porque es tu voz lo que yo más voy a extrañar
sin ti, me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad.
Y ahí estábamos tú y yo sin razón, sin corazón
y la clave era el perdón no el adiós, no el adiós...
Y espero a que me vuelvas a llamar
porque es tu voz lo que yo más voy a extrañar
sin ti, me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad.
Y espero a que me vuelvas a llamar
porque es tu voz lo que yo más voy a extrañar
sin ti, me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad
sin ti me falta otra mitad.
Nunca una canción de Paula Rojo me había recordado tanto a ti, pero Lo que nunca fue es perfecta, como ella. Parece que esté hecha para nosotros y no puedo evitar emocionarme cada vez que la escucho.
No sé si esto es una señal o es una ilusión mía, pero desde que la vi a ella me estoy dejando de enamorar poquito a poco. Esta canción la cantó 3 días después de aquel 16 de abril tan genial, un pequeño consejo que se me clavó dentro de mi corazón y me hizo abrir un poco los ojos, para poder decirme a mí misma que tu vida ya está hecha y que la mía está por comenzar. Cuanto antes mejor.
Recordar todos nuestros momentos es muy bonito, pero hay tanto amor y dolor junto que a veces son inseparables y es mejor luchar por sonreír cada día que por seguir manteniéndome en pie sin más. Así que creo que es hora de decir adiós a este amor tan bonito que me ha llenado durante un año, los 31536000 segundos de mis días, que se dice pronto. Sólo quiero darte las gracias como tantas otras veces por todo lo que me has dado y que me ha hecho tan sumamente feliz. No te voy a olvidar en mi vida porque has sido una de las personas más importantes en ella y la has llenado de tanto amor que es imposible que te vayas sin dejar rastro alguno. Gracias por haberme entendido tan bien y por darme todo lo que necesitaba en su momento. Perdóname si alguna vez he hecho algo que te haya hecho daño porque sabes que nunca fue mi intención. No sé si volveré a sentir por alguien todo lo que he llegado a sentir por ti, porque ha sido una unión tan sumamente perfecta y a la vez quebrada que no sé cómo se llegó a formar. Sólo sé que cada uno de los momentos a tu lado y hablando contigo fueron insuperables y que conseguiste hacerme volar sin alzarme ni un milímetro del suelo, conseguiste que creyera en el amor y que conociera la felicidad día a día. Me hiciste creer en cada uno de mis sueños y dejar de lado las pesadillas que aun hoy me invaden cada noche. Me volviste más sensible y frágil de lo que era y a la vez me hiciste tan fuerte que nada ni nadie podría llevarme por delante si estabas tú conmigo. Y es que una sola palabra tuya hacía que me sintiera la chica más afortunada del mundo, porque tu voz siempre será mi canción de cuna, tus abrazos serán el refugio que cualquier princesa desearía y tus besos el mejor premio jamás recibido por nadie.
Te podría llenar de metáforas que mi corazón trata de hacerte ver, pero sería seguir perdiendo el tiempo que tanto ansía el mundo. Te daría mi vida en este mismo momento si la tuviera, pero te la llevaste aquel día y me toca crear una nueva sin ti, sin ese pedacito de mi ser que pertenecía a mí y sin esa gran mayoría que te llevaste. Sólo te pido que la cuides, porque mi vida no valdrá mucho, pero las personas que hay en ella son universos enteros, que se han quedado encerradas en tus manos para siempre. Estoy segura, si recogiéramos cada lágrima que he derramado por ti se acabaría la sequía en el mundo y si guardáramos cada una de las sonrisas que me causaste, no existiría la antipatía nunca más. Lo que nunca fue o lo que nunca pudo ser, llámalo como quieras, los dos fuimos demasiado cobardes para perder algo tan bonito por un sentimiento propio, pero te aseguro que me arrepentiré toda mi vida de no habértelo confesado antes.
Sólo espero que tu vida siga teñida de colores para siempre y que la alegría reine en tu mundo, conmigo o sin mí. Intentaré empezar una nueva vida sin todo ese amor que me diste, una nueva vida que sea capaz de llorar de alegría como antes y de pintar sonrisas en cada cara triste, una nueva vida que siga al lado de Alba, pero cada día un poquito más fuerte, un poquito más cerca de ella, una nueva vida que esté rodeada de ellas y de aquellas personas a las que tanto he querido y querré siempre, entre las que te puedes incluir si lo deseas, te prometo que no saldrás de esa parte del corazón que te pertenece y no dejaré que se vuelva a lanzar al vacío por ti.
Puede que esto sea una despedida y un nuevo comienzo, puede que haya un cambio que nos permita volver a soñar a los dos en mundos separados, pero no olvides que TE QUIERO, y que NUNCA dejaré de hacerlo.
viernes, 25 de abril de 2014
domingo, 6 de abril de 2014
4 de abril.
4 de abril de 1998. Esa fecha marcada en un capítulo de nuestra historia.
No sé por qué cuento esto por aquí, pero no sé a quién contarle todas estas sensaciones, el día 4 no tenía fuerzas para contarlo, aunque hoy tampoco. Ese día se apagó mi vida para siempre y se apagó la suya, si no llega a ser por un enfermero que decidió que por una descarga más no pasaría nada y la salvó. ALBA, MI VIDA, GRACIAS POR SEGUIR ADELANTE.
Yo no recuerdo nada, tenía dos años cuando pasó todo, una renacuaja en carro que sólo la vio caer y no volver a levantarse jamás. Pero siempre tuve interés en saber cómo fue todo.
Un 4 de abril el cielo se tintó de negro y nos llovió el corazón a todos, por ella. Porque una pequeña de seis años estaba luchando por salvar su vida por la puta epilepsia y sobretodo por los médicos que no hicieron su trabajo y se limitaron a esquivar el problema. Y no les deseo mal, porque al fin y al cabo, como él me dijo una vez, son personas y cometen errores.
Nadie sabía que ese día Alba salía andando de casa, pero no volvería a avanzar con sus pasos jamás. Alba cayó en coma y pedían estimulación. Y sólo os digo que no soy capaz de escuchar cómo le hablábamos cada uno de nosotros en una cinta para que ella la escuchara, no soy capaz de oír mi voz de bebé diciendo: teta, ven, te echo de menos, ven a jugar. Ni a mis padres, que no se rindieron jamás y siempre tenían palabras para ella y sonrisas para mí, aunque les lloviera el cielo en su interior. Ella lo único que quería era ir al zoo que habían abierto, vestirse con un traje de comunión y ser fallera. Sí, no era la mejor niña del mundo, no comía casi y lloraba mucho, pero era un AMOR. Era y es amor en esencia, con todo el significado de cada letra.
Alba despertó pero nunca volvería a ser la misma. Su sonrisa se apagó durante años y su cuerpo se debilitó. Todo era dolor, no había segundo del día que no llorara, porque lo que sentía le venía demasiado grande a una niña de seis años. Yo no era capaz de entender por qué ella no jugaba, no cantaba "María de la O", no me llamaba ni me cogía en brazos, sólo sabía que Alba estaba malita. Por suerte se hizo más fuerte y su llanto cesó y apareció otra vez su preciosa sonrisa que ilumina mi vida cada día y me hace ser feliz.
Y no recuerdo su voz, ni sus besos, ni sus abrazos. Parece una tontería, pero es muy duro ver como vives con una persona día a día sin que te dé muestra de cariño, porque a veces se necesita esa voz de tu hermana que te diga: todo saldrá bien, esos piques y discusiones de todos los hermanos y esas tonterías que nadie puede sustituir. Ella ha aprendido a expresarse con sus ojos y creedme que a veces la entiendo. Por eso valoro tanto cada muestra de cariño de cada persona, porque nunca se sabe, puede que algún día no la lleguemos a tener.
Me ha hecho a mí más fuerte, porque si ella puede con todo, no hay nada imposible. Sólo me preocupo de vivir lo que ella no pudo vivir y de hacerla feliz.
Sé que soy su estímulo y no sabéis lo bonito que es eso.
Cariño, sólo te quiero decir que eres la persona más bonita de mi vida, que te admiro, por todo lo que eres y por todo lo que le das al mundo. Gracias por ser así de genial y por cuidarme siempre. Gracias por "cantar" conmigo, por darme tu cariño cada día y por hacerme feliz con sólo verte. No dejes nunca de sonreír y de ser tan buena. No te vayas nunca y sigue luchando, pequeña. Yo seguiré a tu lado siempre. TE AMO, ALBA.
sábado, 5 de abril de 2014
Y te espero y te pienso y siento miedo de mí.
Pensarte es lo más bonito que podré hacer para tenerte cerca y no dudes que lo haré.
Puede que pienses que soy la persona que te dejó escapar cuando peor estabas. O aquella que te buscó tus problemas para después abandonarte. Tal vez la que te dio esperanzas y luego te las robó. O todo a la vez. Pero, nunca quise hacerte daño, sólo quise que fueras feliz, aunque fuera sin mí.
No había segundo que no te tuviera en mente, no había recuerdo que no cubrieras tú, no existía una vida conmigo sin ti. Todo eras tú. Todo eran lágrimas al caer la noche y ver que era otra más sin ti. Otra noche en compañía de Catalina que me hacían caer en el más profundo de los abismos y dormir soñando contigo, con tu regreso y que, al despertar, se esfumaba al igual que el vaho en las mañanas frías de enero.
Aun así, te lloraba cada uno de mis miedos, aunque tú no los pudieras oír nunca; te susurraba que volviera a ser lo mismo, que me perdonaras; te contaba cada problema que pasaba por mi mente cada segundo, para tratar de regresar al pasado. Y nada ocurrió, todo fue efímero.
No pretendo que me entiendas, ni que me leas, probablemente no me leerás nunca, pero en todo ese tiempo, quise verte feliz, intenté seguir las huellas de tu camino, hasta que se borraron cada una de ellas. Te di todo de mí y te lo habías llevado sin avisar, sin que les pudiera dar, al menos, un beso de despedida. Me enamoré de cada trocito de ti y todavía sigo esperando que desaparezca esa sensación que cada día mata un poquito más, hasta que acabe con mi parte de vida que no te quedaste tú.
No sé qué pedirle a este mundo. No sé qué espero de todo esto ni cuál es el fin de mis emociones. Siento que voy a caer de un momento a otro y que ahora sí me veras. Tengo ganas de inundar mis ojos de lágrimas una vez más y recordarme a mí misma lo estúpida que puedo llegar a ser. Quiero dejar de hacerme la fuerte y reconocer que no lo soy, que sólo soy una hoja más del árbol que espera caer en otoño. Y que la lluvia la moje fuerte y haga que no cruja más para dejar de sufrir.
Sólo quiero que sepas que te quiero, como nunca he llegado a querer a nadie. No quiero volver a dejarte marchar, sino ver cómo sonríes a la vida y le demuestras lo genial que eres. Quiero volver a ver el sol y reír siempre. Que este infierno acabe ahora y las puertas de la felicidad se abran completamente. Cualquier palabra se queda insuficiente para expresarte todo lo que siento y he sentido por ti, pero te aseguro que nunca me había pasado y no quiero que pase más, porque me está desgarrando el alma por dentro.
Y te espero y te pienso y siento miedo de mí.
Puede que pienses que soy la persona que te dejó escapar cuando peor estabas. O aquella que te buscó tus problemas para después abandonarte. Tal vez la que te dio esperanzas y luego te las robó. O todo a la vez. Pero, nunca quise hacerte daño, sólo quise que fueras feliz, aunque fuera sin mí.
No había segundo que no te tuviera en mente, no había recuerdo que no cubrieras tú, no existía una vida conmigo sin ti. Todo eras tú. Todo eran lágrimas al caer la noche y ver que era otra más sin ti. Otra noche en compañía de Catalina que me hacían caer en el más profundo de los abismos y dormir soñando contigo, con tu regreso y que, al despertar, se esfumaba al igual que el vaho en las mañanas frías de enero.
Aun así, te lloraba cada uno de mis miedos, aunque tú no los pudieras oír nunca; te susurraba que volviera a ser lo mismo, que me perdonaras; te contaba cada problema que pasaba por mi mente cada segundo, para tratar de regresar al pasado. Y nada ocurrió, todo fue efímero.
No pretendo que me entiendas, ni que me leas, probablemente no me leerás nunca, pero en todo ese tiempo, quise verte feliz, intenté seguir las huellas de tu camino, hasta que se borraron cada una de ellas. Te di todo de mí y te lo habías llevado sin avisar, sin que les pudiera dar, al menos, un beso de despedida. Me enamoré de cada trocito de ti y todavía sigo esperando que desaparezca esa sensación que cada día mata un poquito más, hasta que acabe con mi parte de vida que no te quedaste tú.
No sé qué pedirle a este mundo. No sé qué espero de todo esto ni cuál es el fin de mis emociones. Siento que voy a caer de un momento a otro y que ahora sí me veras. Tengo ganas de inundar mis ojos de lágrimas una vez más y recordarme a mí misma lo estúpida que puedo llegar a ser. Quiero dejar de hacerme la fuerte y reconocer que no lo soy, que sólo soy una hoja más del árbol que espera caer en otoño. Y que la lluvia la moje fuerte y haga que no cruja más para dejar de sufrir.
Sólo quiero que sepas que te quiero, como nunca he llegado a querer a nadie. No quiero volver a dejarte marchar, sino ver cómo sonríes a la vida y le demuestras lo genial que eres. Quiero volver a ver el sol y reír siempre. Que este infierno acabe ahora y las puertas de la felicidad se abran completamente. Cualquier palabra se queda insuficiente para expresarte todo lo que siento y he sentido por ti, pero te aseguro que nunca me había pasado y no quiero que pase más, porque me está desgarrando el alma por dentro.
Y te espero y te pienso y siento miedo de mí.
miércoles, 2 de abril de 2014
Llenarte los bolsillos de guerras ganadas.
Déjame tatuarte una sonrisa
en el centro de tu alma
para hacerte más feliz.
Déjame llenarte los bolsillos
de guerras ganadas
de sueños e ilusiones renovadas.
Déjame cantarte las canciones
que Alejandro Sanz le dedicó
a aquella persona que tanto quería.
Déjame leerte uno de los cuentos
que le cuentas a los pequeños
antes de ir a dormir.
Déjame espantarte los monstruos
para que puedas descansar tranquilo
y vivir en perfecta armonía.
Déjame entrar en tu pequeño mundo
del que poca gente tiene llave
para poder llenarlo de arcoíris.
Déjame soplar las nubes
de tu enorme corazón
para que palpite sereno.
Déjame que te diga
todo lo que siento por ti
y por cada parte de tu ser.
Pero, sobretodo,
déjame que siga a tu lado,
cada día,
curando heridas,
salvando destrozos,
pintando mundos,
evitando sollozos.
en el centro de tu alma
para hacerte más feliz.
Déjame llenarte los bolsillos
de guerras ganadas
de sueños e ilusiones renovadas.
Déjame cantarte las canciones
que Alejandro Sanz le dedicó
a aquella persona que tanto quería.
Déjame leerte uno de los cuentos
que le cuentas a los pequeños
antes de ir a dormir.
Déjame espantarte los monstruos
para que puedas descansar tranquilo
y vivir en perfecta armonía.
Déjame entrar en tu pequeño mundo
del que poca gente tiene llave
para poder llenarlo de arcoíris.
Déjame soplar las nubes
de tu enorme corazón
para que palpite sereno.
Déjame que te diga
todo lo que siento por ti
y por cada parte de tu ser.
Pero, sobretodo,
déjame que siga a tu lado,
cada día,
curando heridas,
salvando destrozos,
pintando mundos,
evitando sollozos.
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