No hace ni una semana que se fue de mi lado y no sabéis lo mucho que lo echo de menos.
Vino para dibujarme una sonrisa en la cara y sin querer me la tatuó en el corazón.
No os voy a describir cómo es, porque entonces caeríais a sus pies al igual que caí yo en el abismo de sus labios. Me dan igual los precipicios que formen su cuerpo porque estoy dispuesta a tirarme por cada uno de ellos si él está conmigo. También me es indiferente la cantidad de horas que me queden para verle, porque sé que cuando esté con él no habrá cielo más bonito que sus ojos al verme llegar.
Y es que, ¿qué es la vida si cogerle de la mano no cuenta como tal?¿Qué es la vida si no me llena de besos hasta el último rincón de mi corazón? Sé que no sabéis la respuesta porque no le habéis visto llegar hacia vosotros como lo hice yo, ni le habéis acariciado la piel como si fuera la joya más preciada del mundo.
Pero no hace falta que os diga que cada paso a su lado equivale a tocar la felicidad sin miedo, que cada sonrisa suya hace un poquito más grande mi pequeño mundo de fantasía, y que su lengua paseando por mi cuerpo es la mejor medicina que podría recibir.
Sé que la distancia me impide darle todo lo que se merece cada segundo, y que si estuviera aquí me sabría el camino a su casa con los ojos cerrados, pero es que ahora mismo mi casa es él, y no me importa esperar el tiempo que sea necesario para que los kilómetros que nos separan se conviertan en milímetros entre su boca y la mía. Porque cuando su respiración roza mi nuca y su sonrisa baña mi cara, sé que podría estar esperándole una vida entera con tal de volver a tenerlo a mi lado.
Quizás os parezca demasiado exagerado para haberlo visto solo un día, pero es que no sabéis que ese día fue el mejor de toda mi vida y que fui tan feliz que mis lágrimas cuando se marchó se convirtieron en sonrisas esperando el reencuentro. No sabéis lo bonito que es tenerle y que te quiera, que no le dé miedo dejar su frágil corazón en tus manos para que le des todo tu amor, que te mire a los ojos y te sientas la persona más afortunada de todo el mundo, y que los cierre para perderse en tus labios una vez más.
No voy a intentar que os hagáis una idea de cómo es, porque cualquier palabra que diga no será ni una mínima parte de lo que deseo expresar, así que dejad que os cuente yo de la mejor forma posible que la vida me ha sacado a bailar, y no hay mejor baile que pasear sintiéndolo a tu lado, ni mejor canción que la que nos acompaña cada día a nosotros. Me ha llenado mi vida de amor, el corazón de ilusión y la piel de cariño, y creo que no necesito nada más para sobrevivir hasta que vuelva a tenerle. Así que dejadme vivir en esta burbuja, que no habrá mejor persona que él para salvarme de mis caídas y dejarme andar por las nubes que forman el camino entre sus labios y los míos.
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